miércoles, 22 de febrero de 2012

CUMPLEAÑOS

Ya ha pasado un año. En este tiempo muchas cosas en mi vida han cambiado; un montón, a todos los niveles, pero no es de eso de lo que vengo a hablar. Hoy es el primer cumpleaños de mi criatura, mi blog.

Lo abrí hace un año por estas fechas, después de que el primero desapareciera en los abismos del Google, no se sabe bien porqué. Quiero considerar aquello una experiencia piloto, un ensayo para este, que es el que ha perdurado en el tiempo, aunque a veces no le haga mucho caso y las entradas hayan sido menos de las pensadas inicialmente. Eso sí, las visitas han sido más. Muchísimas más de las que nunca pensé en tener.

Si contamos que en este periodo han sido unas 33.000, aproximadamente, y se han publicado 30 entradas, sale una media de 1100 visitas por entrada. Algo increíble, la verdad. Un estímulo y un orgullo, por qué no decirlo.

Reconozco que estos últimos tiempos lo he tenido muy abandonado, por diversas circunstancias. Saber que estáis ahí me obliga a ponerme las pilas. Espero conseguir la meta que me marqué: una entrada a la semana.

En ellas seguiremos hablando de lo que me gusta, de aquello para lo que nació el blog: libros y mitos. Obras que quiero compartir con vosotros y relatos de las antiguas religiones que me apetece contaros.

Espero que todos, esas 35 personas fijas que me acompañáis en esta andadura y también los miles de visitantes ocasionales, os sintáis recompensados en vuestras visitas. Yo haré lo que esté en mis manos para cubrir las expectativas y, si se puede, un poquito más que eso.

Gracias por estar ahí. J


miércoles, 8 de febrero de 2012

Las fuentes del fresno Yggdrasil

En un artículo anterior comentaba como el  gigantesco fresno se ancla en el centro del universo, donde estuvo el corazón del gigante Ymir, gracias a sus raíces que se nutren de tres fuentes mágicas.
Estas fuentes tienen gran importancia en la mitología nórdica, pues son testigos de hechos cruciales y origen de otras circunstancias que influyen en el desarrollo de la historia de los hijos del dios tuerto. Cada una de ellas tiene un significado especial y se enfocan en diferentes caras de la espiritualidad germana.


La fuente Hvergelmir: Esta fuente de aguas heladas, donde se hunde la primera de las raíces, está situada en el centro del Niflheim. De ella parten los 11 ríos helados, los Elivagar, que circundan la tierra y los nueve mundos. En ella, la serpiente Nidhogg, el golpeador de la noche,  roe la raíz del fresno sagrado, acompañada de miles de serpientes que nutren con su veneno los ríos. De ellos, el más conocido es el rio Gjoll, que rodea la entrada del infierno, Hellheim, donde mora la diosa Hela y que está cruzado por el Gjallarbrú, el puente de oro. Este puente, custodiado por la giganta Modgud, y el lobo Fefnir, solo lo pueden atravesar aquellos que han muerto y no han sido seleccionados por las valkirias para ir al Valhalla.


La fuente de Mimir: Es la fuente en la que el gigante Mimir guarda la sabiduría y la inteligencia. Situada en el Jotunheim, la tierra de los gigantes nutre el Yggdrasil con sus aguas mágicas. De este agua solopueden beber aquellos que están dispuestos a sacrificarse para obtener sus dones sagrados. Allí fue Odín y le pidió un trago de esta fuente, pero no lo obtuvo hasta que entregó en prenda su ojo. Cuando hubo Odín efectuado el pago pudo beber de la fuente sagrada y adquirir así conocimiento y sabiduría. Es por eso que Odín es conocido como el dios tuerto. Vemos aquí una muestra de la necesidad de sacrificio para la obtención de los logros, algo que se repite una y otra vez en la mitología nórdica. Pero aunque ha adquirido conocimiento y sabiduría, cuando llega el Ragnarok, el dios galopa sobre su caballo Sleipnir hasta la fuente, para consultar al gigante de nuevo.


La fuente de Urd: Está situada en el Asgaard, donde viven las tres Nornas, las videntes, las señoras del destino. De este manantial, las  tres hermanas cogen el agua y el lodo con el cual riegan el fresno sagrado para que no se seque o pudran sus ramas. El agua de Urd es tan sagrada que vuelve blanco todo lo que llega a la fuente. Las Nornas tejen los hilos de las vidas de todos, sean de la raza que sean, hombres, enanos, elfos o dioses. Cada persona tiene su hilo, pero el destino no está prefijado. Aunque las tres Nornas principales viven en el Asgaard, cada ser que nace tiene la suya propia que le acompaña, le tiende trampas o le facilita el camino, pero de cada uno, de su carácter y de su actitud en cualquier momento depende el destino final. Ellas van tejiéndole telar de nuestras vidas, pero de nosotros depende que la urdimbre sea limpia o enmarañada. Urd, es la mayor, es la que hila los hilos del telar, la que ve lo que ha ocurrido y toma la forma del pasado pero sin desligarse del presente ni del futuro, pues los afecta y condiciona continuamente. Así pues. Urd, representa el destino y su nombre también es Wyrd, la última runa, la runa blanca que simboliza el todo y la nada, la rueda sin fin de la vida. Verdandi representa el presente, lo que está sucediendo, y su conocimiento sirve para aconsejarte el camino a seguir. Según una concepción determinista sería la que decide la longitud de los hilos de las vidas de los hombres, pero ese determinismo no existía en la mitología nórdica. Es algo que se ha implantado influido por la mitología greco-romana en épocas más tardías, intentando equiparar a las Nornas con las Morias o las Parcas, al igual que se ha querido comparar a Odín con Zeus o con Júpiter. Skul, la tercera de las Nornas es así mismo una de las Valkirias que eligen a los Einherhart, y que cabalga en el cortejo de Freiya cuando la diosa va a los campos de batalla montada en su carro tirado por gatos. No es la que predice el futuro, pues este, para los germanos no existía, no estaba escrito. Ella, lo que hace es mostrarte lo que puede ser según la actitud que tienes en ese momento, pero de ti depende que se cumpla o no.


viernes, 3 de febrero de 2012

Presentación de En el país del arte. Tres meses en Italia, de Vicente Blasco Ibáñez.

El próximo sábado 11 de febrero, a las 12.00 horas, se presentará el libro del insigne autor valenciano:

En el país del arte. Tres meses en Italia, de Vicente Blasco Ibáñez.

Este es el tercer volumen de la colección Periscopio, que ediciones Evohé está desarrollando con libros de viajes escritos por grandes personajes.
  
Este acto tendrá lugar en el incomparable marco de la Casa—Museo del escritor, en la calle Isabel de Villena, nº 157, de Valencia, y contará con la presencia de Rosa Mª Rodríguez Magda, directora de la Casa—Museo, de Javier Baonza, editor de ediciones Evohé y Julio Castelló, responsable de la edición crítica.


domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Dragones en la Ciencia ficción? Los Dragoneros de Pern

Hoy voy a presentaros a una de las grandes damas de la literatura fantástica, pero fantástica en todas sus acepciones, con mayúsculas. Anne MacCaffrey fue una gran escritora que supo conjugar épica y ciencia ficción con tan gran habilidad que hoy, 42 años después de ser la primera mujer en conseguir un premio Hugo, cada una de las corrientes de este género literario se la disputa.

Anne Inez McCaffrey es, junto con Úrsula K Le Guin, y Marion Zimmer Bradley, uno de los nombres femeninos más importantes de la ciencia ficción anglosajona del siglo XX. De padres irlandeses, nació en Cambridge, Massachusetts, el 1 de abril de 1926, donde se graduó cum laude en Lenguas y Literatura Eslavas en 1947. Irlandesa de origen (en un 99%), decía de sí misma: “nací en los comienzos de un mes de abril. Desde entonces hasta que escribí mi primera novela en las clases de latín, no hice nada de particular”.

Escritora principalmente del género de Ciencia Ficción, conjuga este género con la literatura épica, estando muchas veces sus obras catalogadas de literatura juvenil aunque realmente son aptas para todos aquellos que quieran disfrutar de muy buenas historias muy bien escritas. Esto lo atestigua la gran cantidad de premios cosechados a lo largo de sus 50 años de trabajo, desde que publicó por primera vez La nave que cantó, en 1961, una colección de relatos cortos. 
Hasta 1967 no publicó Reconstituida, novela de ciencia ficción, que fue seguida en 1968 por El vuelo del dragón, la novela con la que comienza la saga de Pern, y por la que obtuvo el Premio Hugo, siendo la primera mujer en obtener tal galardón. En 1971 se publicó la segunda novela, La búsqueda del dragón y en 1978 la tercera, El dragón blanco, con la que obtuvo el premio Ditmar. 
Escribió gran cantidad de relatos y novelas, sola o en compañía de otras grandes escritoras. Hoy quiero comentar la saga que le hizo famosa y por la que recibió el apodo de “Señora de los Dragones” y con la que ganó premios y fama mundial. Desgraciadamente nos dejó hace unos días, el 21 de noviembre pasado. Sirva este pequeño artículo como homenaje a una gran escritora.
LOS DRAGONEROS DE PERN
Ciruelo Cabral 
En la primera novela que escribió de esta saga, El vuelo del dragón, nos encontramos en un mundo imaginario, en una sociedad medieval, en la que durante milenios los magníficos dragones de Pern han luchado fieramente al servicio de la humanidad. Los hombres que los cabalgan constituyen, en el sentido más exacto del término, una raza aparte, cuyos especiales poderes telepáticos, que convierten a jinete y montura en una sola entidad, les permitía combatir a las terribles hebras que periódicamente llovían con mansa ominosidad sobre el planeta.

jueves, 3 de noviembre de 2011

El señor de Lordemanos, de Miguel Ángel Badal Salvador

Datos técnicos:
Título original: EL SEÑOR DE LORDEMANOS
Nº de páginas: 294
Autor: Miguel Ángel Badal
Editorial: De librus tremens
ISBN: 978-84-15074-20-5

Sinopsis del argumento: Año 1050. El territorio de Galicia se agita convulso ante la implacable amenaza que se cierne desde las aguas del norte, anunciando el albor del final de los tiempos. Sentado frente al pupitre en el que trabaja, el obispo Cresconio se debate entre turbadores pensamientos, aterrorizado ante la idea de que los paganos lordemanos puedan saquear toda su diócesis y profanar el santuario sagrado del apóstol Santiago. Condenado por Roma, sobre su cabeza pesa la idea de morir excomulgado y padecer eternamente los horrores del infierno; pero entre sus pensamientos se deslizan las evocaciones de otra época, un tiempo en el que la tierra carecía de rey y en el que él mismo hubo de empuñar la espada.

Hace un mes, como ya os conté en una entrada anterior, fui a Bibliocafé, lugar emblemático de Valencia donde los haya, a una presentación del libro que vengo a comentar. Hacía tiempo que tenía un poco abandonada la novela histórica, pues, tras un atracón de romanos, legiones, centuriones y demás acompañantes, había estado un tanto saturada y  había decidido tomarme un periodo de descanso. Pero como ya empezaba a echarla de menos, me dejé convencer por los dos escritores, presentador y presentado, y me hice con el libro. La verdad es que me apetecía, después de un largo paréntesis, volver al medievo en todas sus vertientes, historia, literatura, cine, música... Siempre voy por épocas.

Nada más salir, casi antes de llegar a casa, empecé a leerlo. Pero hube de dejarlo unos días aparcado por motivos de trabajo acumulado. Cuando ya llegó el fin de semana y me encontré más libre me sumergí totalmente en su lectura. Han sido tres días arduos, ya que no es una novela para lectores poco experimentados, pero ha valido la pena, y aunque tiene, como la mayoría de las obras, luces y sombras, creo que las primeras son mucho más que las segundas.

Esta novela histórica, exquisitamente documentada y perfectamente escrita consigue, desde los primeros párrafos, sumergirnos totalmente en la Galicia medieval. No es una novela de fácil lectura, pues la ambientación, así como el léxico la hacen un poco costosa para quien no esté acostumbrado a modismos y vocabularios un tanto arcaicos, pero la fluidez del estilo del autor compensa esa dificultad. Para allanarnos aún más el camino, al final del libro hay unos apéndices que nos facilitan mucho la comprensión tanto del momento histórico como del vocabulario utilizado.

El personaje central, el eje en torno al cual gira toda la obra es el obispo Cresconio que nos va narrando en primera persona los sucesos que recuerda mientras escribe la crónica de lo acaecido. Este personaje, bien descrito, y bien retratado, aunque un poco esquemático, deja muy atrás en cuanto a personalidad al resto de los habitantes de aquellas tierras. Incluso el señor de Lordemanos, aquel que da nombre a la novela, se queda plano, casi anecdótico, en comparación. La forma de tratar a los personajes es uno de los puntos más débiles de la obra, ya que, el hecho de darles poco relieve, junto con la narración que alterna la primera persona cuando escribe lo que recuerda el monje, y en tercera persona cuando se narra la trama, nos recuerda más a una crónica que a una novela en sí. Esto, que para aquel que va buscando una novela de acción puede ser un defecto o un lastre, para aquel que disfruta con una buena recreación de un ambiente medieval y de la novelización de un hecho histórico es un punto a su favor.

En torno a este personaje se envuelve una trama que sirve para mostrarnos el tema principal de la novela: que la presencia de lordemanos, de los pueblos del norte en las costas cantábricas era mucho más frecuente de lo que la gente piensa. Pero entorno a esa presencia se teje con maestría un ambiente de miedo, casi de terror, de la gente que vivía en esas tierras, personificada por su obispo. Era miedo a los ataques de los lordemanos, y miedo a las incursiones de los sarracenos, miedo a las guerras intestinas de los barones en una tierra que al carecer de rey, carece de gobierno y de ley. Y además, es miedo al propagado fin del mundo, miedo al fin del milenio anunciado en las escrituras, que se palpa con todas las calamidades que acechan a la gente llana que sobrevive como puede. Y por parte del  obispo es miedo a morir en un momento en el que el amor por su tierra y su honestidad lo han llevado a la excomunión.

Ese ambiente amedrentado, oscuro y terrible es lo que Miguel Ángel sabe transmitirnos con fuerza, sabe hacer que nos sintamos transportados cuando nos acostumbramos al lenguaje y nos metemos en la piel del bueno del obispo. Esto lo consigue gracias a lo que para muchos será el mayor impedimento para disfrutar de esta novela: el lenguaje que utiliza. Este es arcaico sin resultar ininteligible, repleto de modismos y expresiones en desuso, pero que por el contexto se entiende en su mayor parte. En manos de alguien que lo utilizara con menos brillantez y acierto podría ser un punto muy negativo, pero en este caso solo hace que aumentar el valor literario de esta obra.

Otro punto que no acaba de convencerme, sin ser ningún defecto serio ni ningún impedimento para disfrutar de este libro, es el hecho de que, cuando el narrador cuenta la trama «actual» se retrotrae en demasía a los usos y modismos que está utilizando cuando la historia es narrada por el obispo Cresconio, habiendo muy poca diferenciación lingüística entre personaje y narrador, Creo que aquí, diferenciar un poco más el lenguaje, dejando el del obispo con todos sus modismos y arcaísmos y modernizar el del narrador, habría sido darle un punto más de agilidad a la lectura de la novela. A pesar de ello, la narración mantiene su coherencia y los diálogos quedan perfectamente encajados, sin resultar forzados, pero dando poco relieve a los personajes. Es esta una obra en la que las descripciones, controladas en su justa medida, la ambientación tan cuidada, y la documentación tan exhaustiva, priman en contra de una agilidad narrativa de la que adolece.

A pesar de eso, la novela se estructura perfectamente en torno a la vida del monje y a la crónica que está redactando, pero creo que deja un poco de lado el que en principio debería ser el eje central y es el señorío vikingo de Lordemanos, aunque mantiene la tensión de una forma constante y adecuada

Indicada sobre todo para un lector experimentado, que busca encontrarse con la historia a través de la literatura y que ya sabe a lo que va, puede ser considerado un libro un poco arduo por el lector medio que busca una novela de aventuras ambientada en el medievo.

Factores positivos que destacan: Su exquisita documentación y ambientación, y un gran dominio del lenguaje que hace que en cuanto se coja el ritmo se disfrute un montón de una prosa elegante y muy cuidada.
Factores negativos que destacan: la superficialidad de los personajes, que en su mayoría son meros comparsas siendo el obispo el único que destaca un poco más pero no lo suficiente para hacer que el lector sienta empatía con él.

En conclusión, es una novela histórica muy recomendable para los habituales del género, que nos muestra, con una prosa cuidada y muy bien escrita, (cosa muy de agradecer) una época poco explorada y rica en acontecimientos y en vivencias dignas de ser narradas. Yo he disfrutado mucho con ella, y pienso estar muy pendiente de las próximas obras de este autor novel. 

sábado, 22 de octubre de 2011

El monstruo en mí, de Jose Ignacio Becerril

Este libro, publicado por la editorial Saco de Huesos, es una antología de ocho cuentos del llamado género “fosco” y uno de ciencia ficción. Los relatos, dentro de este género que funciona a caballo entre la fantasía y el terror, los podemos clasificar a su vez en diversos subgéneros: costumbrista, romántico, policíaco, fantástico o simplemente terror. Todos tienen en común el protagonismo del monstruo, a veces interno a veces externo, salvo el último, que es un relato de Ci-Fi que no cumple esta premisa.

Esta antología de cuentos me ha llamado mucho la atención. No suelo leer relatos, no es un género que me guste en exceso, siempre lo digo. Suelen saberme a poco. Y Tampoco suele gustarme el género de terror, en ninguna de sus vertientes (novela, relato, cine…) porque suele darme muy poco miedo y por lo general me aburre mucho. Pero esta antología ha conseguido inquietarme realmente. Cada uno de esos relatos ha sabido tocar alguna parte de mi interior y, bien por una cosa, bien por la otra, ha sabido conectar conmigo de una forma que no es nada habitual y a la que no estoy nada acostumbrada. No es la temática en sí, en realidad nueve temáticas sobre monstruos diferentes; es, sobre todo, la forma de abordarlas y la forma de narrarlas lo que ha llegado a conseguir que, después de la lectura de cada relato, tuviera que parar para asimilarlo. Eso puede parecer normal en otros lectores. Quien me conozca sabe que si hago eso es porque algo diferente pasa con ese libro.

Uno de los factores que hacen que esto pase es que Nacho sabe crear a los personajes con cuatro palabras. Y alguno de ellos de tal manera que le pones nombre, apellidos y hasta foto. Esto es algo que para mí es muy importante, casi básico en cualquier tipo de narración; si no me creo a los personajes me da igual lo maravillosa que sea la historia, lo bien urdida que esté la trama o la sublime exquisitez de la prosa; si los personajes no me parecen reales no conecto y no me gusta. Creo que esto es uno de los puntos más fuertes que tiene este escritor, que deja de contarnos una historia para contarnos la historia de fulanito, de menganito, y están ahí, los ves, y los sientes. Hasta los personajes de los relatos que escribe uno de los personajes de un relato te parecen reales. Y con eso juega, y muy bien, por cierto.

Otro de los factores es, por supuesto el tema tratado en los relatos. Como el nombre de la antología indica, es el monstruo que todos llevamos dentro, y que no siempre es el que parece ser. Y a veces lo es, también. Nacho sabe jugar muy bien al despiste, por lo que en todos los relatos acaba sorprendiéndonos. En unos porque nada es lo que parece, y en otros porque al ser tan predecible la historia, te sorprende que ese final sea el que toca, el que es lógico, el que todos damos por supuesto y estamos esperando que sea cualquiera menos ese. Pero siempre está ahí presente el Monstruo. Ese monstruo que cualquier persona puede llevar en su interior, a veces solo peligroso para sí mismo, en forma de una fobia, una enfermedad; a veces peligroso para toda la sociedad; a veces tierno, otras salvaje, despiadado, pero nunca, nunca, neutro.

Quizá el factor determinante en la buena impresión que me ha causado este libro sea su  forma de escribir: me gusta. Sabe transmitir las ideas con mucha claridad, no resulta difícil seguirlo. Todo lo contrario, te introduce rápidamente en la historia de forma absorbente y te arrastra  de tal forma, que lo que menos percibes es el estilo, pero eso solo se consigue cuando una obra, como lo está esta, está bien escrita. Las descripciones son parcas y precisas, al igual que los diálogos. Con cuatro palabras es capaz de introducirnos en cada uno de los relatos de un plumazo, en transportarnos a cada una de las historias y sumergirnos por completo en ellas. Ésta creo que es su principal virtud. La historia puede o no puede gustarte, pero la vives. Cada uno de los diálogos encaja a la perfección en los personajes. No hay muchos, porque los relatos son cortos, pero son indiscutiblemente uno de sus puntos fuertes. Respecto a  la ambientación, con cuatro palabras te sitúas perfectamente en el lugar donde están ocurriendo los hechos. Te sientes introducido en el ambiente con gran rapidez. Respecto a la estructura, cada uno de ellos tiene la suya propia, que difiere mucho de unos a otros, adaptándose en todo momento a la historia y al clima que el autor quiere darle. Todos los relatos son coherentes en sí mismos y en la antología salvo el último, el de Ciencia Ficción, que queda un poco descolgado de la uniformidad de la antología, tanto por la historia, como por el clímax o el estilo narrativo. Mientras en los ocho primeros hace gala de una buena habilidad narrativa, en el último se dispersa y se ralentiza, en unos momentos, para acelerarse y atropellarse en otros, quedando puntos narrativos poco definidos. Los protagonistas se nos desdibujan, haciéndose más planos que en el resto de los relatos, y la  historia en si conforma un todo poco creíble que a mí, por lo menos, me ha dejado fría.

La portada no me acaba de gustar. La idea sí, la idea de una figura humana actual con cabeza monstruosa, en una reminiscencia del minotauro si me gusta, pero el desarrollo de la ilustración, no. Me parece que queda un poco frío, sin resultar atractivo en sí, aunque refleje la idea que se pretende transmitir con los relatos.

En resumen, es un libro que recomendaría a los amantes del género, y a los que no lo son,  tanto por sus historias muy interesantes como, por la prosa cuidada y ágil. Es un libro que me ha dejado muy buen sabor de boca, y con ganas de mas, de mucho más.

sábado, 1 de octubre de 2011

LAS PUERTAS DE LA CASA DE LA MUERTE. MALAZ 2


SINOPSIS: En el desierto de Raraku, Sha’ik, la vidente y sus seguidores se preparan para el levantamiento profetizado largo tiempo atrás, “El Torbellino”. Esclavizada en las minas de otataral, Felisin, la más joven de la deshonrada Casa Paran, sueña con la libertad  y jura vengarse, mientras que los Abrasapuentes proscritos, Violín y Kalam conspiran para liberara al mundo de la emperatriz Lassen (aunque la voluntad de los dioses, como siempre, parece ser otra). Y al tiempo, dos antiguos guerreros cargados con un secreto devastador penetran en esta tierra asolada, un comandante del Séptimo Ejército de Malaz, lidera sus agotadas tropas en una última y audaz carrera para salvar las vidas de treinta mil refugiados.

Opinión personal:
Nos encontramos de nuevo en las siete ciudades, pero ahora la trama aun se complica más, se vuelve más frenética, más dividida, con diversos frentes abiertos, cada uno de los cuales comprendería por si mismo una apasionanate novela.

Ahí radica su  tremendo atractivo y la también dificultad que entraña ser capaz de fijar la atención en diversas líneas argumentales, que se van entrecruzando como un complejísimo tapiz, en el que cada uno de los personajes es un hilo de brillante color, de relieve especial, que aparece y desaparece, engullido en unas escenas emocionantes, trepidantes y a veces demenciales que necesitan de una imaginación muy vívida para poderlas abarcar.
Estos personajes, algunos viejos conocidos de la novela anterior, como los Abrasapuentes, el joven Azafrán, o Lástima, y otros,  nuevos y muy intensos, como la joven Felisin, o Duiker, el historiador, nos van desgranando su historia paso a paso. A traves de sus andanzas y de sus penurias, avanzamos por una trama que los trata a todos ellos, vívidos y muy reales, sin miramientos, con crueldad refinada. El autor hace que en cada página nos sobrecojamos con una vision descarnada de lo que es la esclavitud, la guerra, las matanzas y en suma, la barbarie humana, ya que aquí no se escatima nada. Ni sangre, ni suciedad, ni miseria ni dolor, sea este físico, mental o emocional. Como en cualquier guerra, como en cualquier contienda real.
Y como en la vida real, no hay ningún personaje bueno ni malo, sino que todos son tremendamente humanos, hasta los dioses, que interfieren una y otra vez con los mortales.

En esto se basa otro de los grandes atractivos de esta saga épica: en la falta de histrionismos, de exageraciones. Es su gran humanidad lo que hace que frases, sentimientos y pensamientos de los personajes te calen en lo más hondo y te sobrecojan. Esa libre eleccion, esa falta de determinismo, ese albedrío propio de la gente de carne y hueso hace que entendamos lo que cualquier ser humano es capaz de hacer cuando se ve llevado al límite de su cordura.  

Porque en esta segunda parte, todos están abocados a perderla, todos parecen ser conducidos más allá de los limites hacia la locura de la irrealidad, en un mundo en el que las bases de la magia, las sendas por las que transita, se ven alteradas, estremecidas en sus cimientos, y sacuden como un terremoto toda la realidad, haciendo que cualquier proyecto, cualquier plan, se vea sometido al azar de una magia que parece haber perdido el control,  y de unas decisiones tomadas siempre al borde del caos, hasta llevarnos a un  final sorprendente que nos deja en suspenso, esperando el desenlace de aquello que no lo ha tenido, o que habiéndolo tenido no nos deja estar seguros de nada. Porque nada es lo que parece, y si algo no es esta novela , es predecible.

Eso no quiere decir que sea una novela que se devora, que se lee rápido. No. Es una novela para saborearla, para disfrutarla poco a poco, asimilando cada una de sus tramas, porque he de reconocer que muchas veces, la escasa prolijidad de las descripciones, tanto del paisaje como de los personajes, hace que tengamos que tirar mucho de la imaginación, y eso nos obligue a realizar un gran esfuerzo para comprender muchas situaciones, haciendo que algunos tramos parezcan en un principio un poco confusos.