jueves, 13 de septiembre de 2012

60.000 visitas



Normalmente no le doy ninguna importancia al número de visitas en el blog. La verdad es que es algo que puse ahí cuando lo abrí, hace año y medio, y ahí sigue. Pero hoy, al hacer el repaso a los blogs que tengo fichados, esos que visito de vez en cuando, me ha llamado la atención la cantidad de gente que se ha pasado por estas páginas.

Me siento abrumada y muy sorprendida, mucho, al pensar que la treintena escasa de entradas que lo forman pueden interesar a tanta gente. No digo nada escandaloso sobre la vida sexual de nadie, ni tengo fotos de animalitos,  chistes graciosos sobre el rey, los frikis o el actor de turno. Solo hablo de libros y de mitos y, la verdad, no lo hago con la frecuencia que me gustaría, porque aunque son dos cosas que a mi me apasionan, nunca pensé que interesases y atrajesen a tanta gente. Me alegra ver que es así y me da mucho ánimo para seguir con él.

Muchas gracias por la visita y hasta más ver.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Soy lectora

Hace algún tiempo subí a otro foro en el que participo de vez en cuando esta entrada, contando mis orígenes como lectora. Hoy lo traigo aquí porque en breve, a raíz de un hilo creado en el foro Hislibris sobre novelas de aventuras, voy a subir otras entradas que hacen referencia a esta y no quería que no figurase en mi propio blog. Es una serie de comentarios sobre las novelas que me iniciaron en esta pasión cuando hace ya cuarenta años empecé a leer novelas. Aquí la tenéis, la primera de mis particulares batallitas:

Soy lectora

Es lo que mejor se hacer y lo que llevo haciendo desde hace 40 años. Me inicié en esta pasión como tantos otros, en la infancia y por un libro que te impacta de tal forma que necesitas más, siempre más para volver a sentir esa sensación tan especial que se siente cuando, a través de la palabra escrita, nos vemos transportados a otros universos. 

Yo tenía siete años y una hermana de doce. Leía con bastante corrección desde hacía cuatro años, pero hasta entonces me había limitado a cuentos, tebeos y libros infantiles, como era lo normal. Ese invierno habían emitido en TVE la serie de producción propia Los tres mosqueteros. Mis padres, apasionados devoradores de películas y novelas de aventuras de todo pelaje y condición, desoyeron las voces que la tachaban de no apta para niños, y nos dejaron, una noche por semana, quedarnos pegadas a aquella caja cuadrada en blanco y negro. Recuerdo que cada episodio venía comparado con la película de Gene Kelly, de quien mi madre era ferviente admiradora y con la novela, una de las favoritas de mi padre. Aquellos comentarios, silenciados en cuanto acababan los anuncios, acompañados del hecho de ser la única de la clase que la veía, magnificaban la sensación de estar disfrutando de un privilegio inigualable.

Un día del verano siguiente, que pasábamos en el pueblo como todos los años, mi hermana y yo, aburridas, empezamos a caminar sin rumbo por la única calle que lo formaba. Le pedí que me contara una historia, como era habitual, pero en este caso quería una novela de las que ella leía, no un cuento para niños, una como la de la tele que tanto me había impactado. Y ella empezó a contarme la última que había leído, una de piratas: El capitán Blood, de Rafael Sabatini.

Conforme iba desgranando su historia, llevadas de forma mecánica por nuestros pies, salimos del pueblo al rebasar la última casa, y seguimos caminando por la carretera, recién asfaltada por primera vez. Tuvimos suerte de que a seis kilómetros del pueblo nos encontrara el único coche que pasó por allí en varios días. Tan embebidas íbamos en nuestras aventuras, que las horas se habían convertido en minutos, y los kilómetros en metros.

Fue un auténtico flechazo. En cuanto volvimos del veraneo, le pedí que me dejara el libro. Yo quería leer esa novela. Sentía que un mundo nuevo de aventuras, como las que veía en las películas que ponían en la tele los sábados por la tarde y que me fascinaban por completo, estaba esperándome. Los cuentos infantiles no satisfacían esa curiosidad que había despertado en mí la serie de televisión y que mi hermana, al hablarme de sus lecturas, había avivado. Me costó varios meses, hasta navidades, lo recuerdo bien. Pero fueron intensos, vividos con deleite cada segundo que pasaba con la nariz pegada a las páginas y la espalda doblada sobre la mesa. 

Tengo ahora mismo el libraco ante mí, aunque muy deteriorado por el tiempo y las muchas vicisitudes sufridas. Aún recuerdo con emoción la sensación de sumergirme por primera vez en sus páginas. Me pareció enorme, pero pensé, (y fue la primera vez, pero no la última) que a mayor volumen, más horas de distracción. Es el segundo de los dos volúmenes que componen las Obras selectas de la literatura juvenil, y la verdad, jamás vi un título mejor puesto. En cada tomo, de kilo y medio de peso, encuadernado en tapa dura, muy dura, forrado de tela roja impresa en negro con letras doradas, hay seis maravillosas novelas. En este volumen, en concreto, tenemos El mundo perdido, Hasta el último hombre, El lobo de mar, El honor del desierto blanco y Beau geste, acompañando a la que os presento.

Todas ellas fascinantes, pero para mí, la primera fue y será siempre El capitán Blood.

Esta novela, publicada en 1922, narra las aventuras de Peter Blood, médico inglés que, falsamente acusado de traición, es vendido como esclavo en las islas Barbados. Comprado por el brutal propietario de una plantación, consigue huir de ella a bordo de un barco español que, junto a compañeros de esclavitud, captura durante una incursión a la isla. Considerados proscritos tanto en el Caribe como en Inglaterra, solo tienen como salida la piratería, y a ella se dedican casi en contra de su voluntad.

Maravillosamente ambientada y documentada, es, a mi entender, la mejor novela de piratas que se ha escrito jamás. Con un estilo culto y elaborado, a veces poético, y a la vez directo y ágil, nos traslada sin casi darnos cuenta al caribe del siglo XVII. Las batallas navales están narradas con una elegancia y una maestría visual que nos hace ser capaces de recrearlas en nuestra imaginación como si las estuviéramos viviendo Con increíble soltura nos presenta unos personajes vívidos y creíbles, naturales, sencillos y muy reales. Incide, pese a ser una novela de aventuras o quizá por ello mismo, en la forma en que el protagonista asume su situación, y la forma en que intenta mantenerse lo más limpio posible en un mundo sucio y degradado como es el de la piratería. Este personaje, que le da nombre a la novela, destaca con fuerza inusitada tanto por su personalidad como por su evolución. Lleno de matices, de honestidad y de inteligencia, nos brinda citas impactantes y frases magistrales que nos van sorprendiendo en cada rincón de sus páginas. Y su humor, ácido y mordaz, da lugar a diálogos inteligentes, verdaderos duelos verbales que domina con maestría.

Es novela de lectura agradable, de innegable calidad literaria, es perfecta para leer en cualquier momento y lugar en el que se quiera disfrutar de una aventura que nos traslade a un mundo de emociones y aventuras. Yo, sin duda alguna, la recomiendo para todos los públicos y edades. Solo hace falta tener ganas de leer  y querer pasar un buen rato.

Por cierto, la película, protagonizada por Errol Flint y Olivia de Havillan, no se la recomiendo a nadie.

domingo, 2 de septiembre de 2012

REGRESO A ITACA



Konstantin kavafis
Konstatin Kavafis es un gran desconocido. Creo que poca gente lo conocerá hoy día. Su género es el más desprestigiado en los tiempos que corremos, sobre todo si no va acompañado de música, ya que Kavafis es un poeta. Y además no es un poeta al uso, brillante, celebrado y carismático, cuyos versos se cantan, se recitan y van de boca en boca. No. Solo un poema, aquel del que vengo a hablaros en estas páginas, ha trascendido un poco más allá de su pequeño círculo. Kavafis es un poeta de muchos lugares y ninguno, de muchas épocas, de muchas lenguas. Por eso, quizás, porque ningún país lo ha hecho suyo o, realmente, él no hizo suyo a ningún país;   porque, si hizo suya una lengua, esta fue minoritaria y dialectal, es por lo que ningún idioma  lo reclama como heraldo y paradigma de su poesía.

Alejandría 1900, con la calle donde vivió el poeta
Konstantin Kavafis  nació en Alejandría, Egipto en 1863. Hijo de una familia de comerciantes griegos de Constantinopla, con amplios negocios en Inglaterra, donde se  trasladó la familia al morir el padre en 1872 y donde se educó hasta 1878. Esto marcó su formación, haciéndole hablar fluidamente el griego, inglés, francés, italiano, y por supuesto árabe, ya que en esa fecha regresa a la ciudad que le vio nacer, donde residiría la mayor parte de su vida, y moriría, a los 70 años.

Morgan foster
En 1892 se traslada a Constantinopla, donde empieza a escribir sus primeros poemas, lo que continua haciendo cuando regresa a Alejandría, lugar en el que se establece definitivamente y que solo abandona para viajar en contadas ocasiones a ciudades europeas. Su vida fue, en los años convulsos del cambio de siglo, la de un humilde funcionario del ministerio egipcio de Obras Públicas, discreto homosexual reconocido, hombre muy culto y refinado. Gran conversador, de mentalidad muy abierta, cultivó grandes amistades con famosos literatos de su época sobre todo de habla inglesa, como Morgan Foster.

Lawrence Durrell
Aunque empezó muy joven a escribir sus poemas, estos no se publicaron hasta después de su muerte, y eso gracias a escritores ingleses que difundieron su obra como Lawrence Durrell, el célebre autor de El cuarteto de Alejandría, en cuyas páginas está presente de continuo el poeta; o Tomas S. Elliot, que con su traducción, en 1930, de su poema Ithaka, lo populariza en Inglaterra, y es entonces cuando comienza a ser estudiado.

Kavafis, aparte de un poeta del amor homosexual, es un gran poeta épico. Quizá sea este el motivo que le hizo tan poco popular en su época, a la par que es quizá lo que le hace único, junto a las características de su poesía. A su escaso abuso de figuras retóricas y  su vivo sentido de la historia se le une cierto cinismo político y la absoluta perfección estética de sus poemas. En ellos se aúnan el elemento histórico y mitológico con la dignidad humana y el dramatismo de las situaciones, como podemos encontrarlo en Caballos de Aquiles, Termópilas, o Esperando a los bárbaros.

El estilo de Kavafis es en general pulcro y sobrio, careciendo casi de imágenes. Intenta expresar hasta lo más profundo de manera clara, pretendiendo fijar una realidad. En ese sentido se le puede considerar un poeta clásico dentro de la literatura griega moderna, ya que sus versos se preocupan más de su parte prosaica que de su forma, conforme a su realismo. La métrica es deliberadamente descuidada: número desigual de sílabas, rimas sólo irónicas o versos cortados. Todo esto no impide que trabaje hasta el último detalle estético del poema.

Vamos ahora a analizar aquello que nos ha traído hasta aquí: 

ITAKA
Es un poema épico que nos habla del retorno de los héroes a su hogar, tras la caída de Troya. La guerra ha durado 10 años, y cargados del botín los héroes regresan a sus lugares de origen, a sus familias. En concreto narra el viaje de Odisseo, y su regreso a la bella isla de Itaca, hoy llamada Korfú, donde era rey.
En estos versos iniciales comienza recogiendo lo que va a ser la idea del poema: el largo recorrido en el que Odiseo va a sufrir muchos percances, va a correr muchas aventuras y a conocer el, entonces,  amplio mundo del mar mediterráneo y las costas que lo rodean.

Cuando emprendas el viaje  hacia Ítaca
Has de pedir  que tu camino sea largo
Lleno de  aventuras, lleno de conocimientos.

Pero en este poema, como en casi toda su obra, Kavafis no solo nos narra el retorno, sino que extrapola la simple aventura hacia un viaje más intimista, a un viaje interior que desarrolle el crecimiento personal.

Es en  los siguientes versos donde, al hacer referencia a los monstruos que van impidiéndole el retorno, que van mermando sus fuerzas y el número de sus compañeros, y donde muestra la furia del dios oscuro, de aquel que hace temblar la tierra, donde nos enseña el espíritu de La Odisea: aquel capaz de alzarse con la victoria más importante, la que se produce tras la lucha con uno mismo, venciendo a las tentaciones y a los deseos.

Odiseo resiste y no mata las vacas del sol, por eso regresa, mientras sus compañeros, que no son tan escrupulosos como él,  mueren en el viaje. Son esos mismos compañeros quienes no resisten la tentación y abren el saco de los vientos de Eolo, por lo que, a la vista de Itaca, naufragan y perecen

Óscar Pérez
A lestrigones, cíclopes
Y al  airado  Poseidón nunca  temas,
No hallarás tales seres en tu camino
Mientras mantengas  tu pensamiento elevado,
Y limpia la emoción de tu espíritu y tu cuerpo
A lestrigones, ni a cíclopes
Ni al  fiero Poseidón hallarás nunca,
Si no los llevas dentro de  tu alma,
Si no es tu alma quien  ante ti los pone.

Es aquí donde el poeta nos muestra la importancia de ese alma limpia para luchar contra las vicisitudes del camino, donde nos indica que es en el espíritu fuerte del que lucha contra si mismo y se vence donde radica el verdadero héroe. Aquí nos está definiendo como debe ser el héroe, capaz de enfrentarse y vencer  a los monstruos, esos monstruos que todos llevamos dentro.

En las siguientes estrofas, incide de nuevo en la idea del viaje de aventuras como medio de aprendizaje donde el héroe va adquiriendo conocimientos de gentes y lugares, va abriendo su mente y fortaleciendo su espíritu, pues como toda historia épica, sea en prosa o en verso, todo viaje de aventuras es a la vez un viaje exterior que propicia un viaje interior hacia la maduración personal y el crecimiento de aquel que recorre el camino.
Frazzeta
Has de rogar  que tu camino sea largo.
Que sean muchas las  mañanas de verano
Que con placer, con alegría
Arribes a muchos puertos nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia,
Y adquiere hermosas mercancía:
Madreperla y coral, ámbar y ébano,
Sensuales perfumes, delicados y diversos
Y visita muchas ciudades de Egipto
Y con avidez  aprender de sus sabios

En los versos finales del poema, Kavafis insiste  en la idea de Itaca como meta, como fin último del viaje, pero sin perder de vista la importancia del recorrido, del desarrollo de ese viaje  que va a permitir la adquisición de grandes riquezas, sobretodo espirituales,  de conocimientos y de maduración.

Ten siempre en la memoria la idea de Itaca
Llegar a ella es tu destino.
Más no  apresures la travesía,
Es preferible  que dure muchos años
Que seas viejo cuando fondees en la isla,
Rico con todo  lo que habrás  aprendido  en el camino
Sin esperar que Ítaca te otorgue más riquezas.

Para él, la meta final, el retorno al hogar, es sobre todo el pretexto para el desarrollo de la aventura; nos hace reflexionar en la importancia de una fase vital  del poema y que muchas veces se pasa por encima cuando se estudia la Odisea, y es toda la situación tras el regreso. Porque Odiseo se encuentra una Itaca convulsa, empobrecida, con su hijo amenazado de muerte, su mujer acosada, su palacio invadido convertido en una taberna y su hacienda devastada.
Carlos A. Palma

Ítaca te donó un  maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
Y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si la encuentras pobre, no es que Ítaca te haya engañado.
Rico en experiencias y sabio como has vuelto
Comprendes ya lo qué significan las Itacas.

De eso se trata, de que comprendamos que el resultado final del viaje, al igual que cualquier libro o cualquier historia, no importa. Es lo que nos cuenta, lo que transcurre a lo largo de sus páginas o sus estrofas, y como está contado, lo que nos va a enriquecer. El final es un pretexto. Las Itacas, las metas, son aquello por lo que emprendemos el viaje, pero lo realmente importante es nuestro viaje en si, la maduración interior, el devenir del personaje de ser normal en héroe adulto. Es ese camino del guerrero hacia su culminación lo que realmente importa.




BIBLIOGRAFIA:
§ Poesías completas. Konstantino Kavafis. Ed: Hiperión
§ 65 Poemas recuperados. Konstantino Kavafis.  Ed: Hiperión

sábado, 18 de agosto de 2012

Los entresijos de Canción de Hielo y Fuego



El día doce de julio, con ocasión de la salida a la venta de Danza de Dragones, el quinto libro de la saga Canción de Hielo y Fuego, de G.R.R. Martin, di una pequeña charla en el Bibliocafé.

No pretendió ser una presentación del libro, ni una conferencia sobre el autor o su obra. Solo la forma de dar a conocer a un autor que me parece muy importante hoy día y que creo que ha establecido un antes y un después en la literatura fantástica con su forma de narrar y de crear una historia.


La charla comenzó haciendo una breve semblanza biográfica, más que nada para dar a conocer al hombre que ha urdido una de las tramas más extensas y complejas de la literatura. Después hice un pequeño repaso a sus novelas anteriores, Muerte de la Luz y el Sueño del Fevre. Fue imposible comentar los muchos relatos que tiene y detallar los muchos premios que se ha llevado, pues su producción es extensa y el tiempo era limitado.

Terminé la charla con un somero análisis de su saga, tomada en un conjunto e intentando evitar todo lo posible los spoilers, para dar paso al final a la charla distendida con el numeroso público que asistió.

A todos los que lo hicieron quiero agradecer su presencia desde aquí.
En el título tenéis el enlace al texto completo  Una visión de la obra de G.R.R. Martin, que preparé para la charla, por si alguien tiene curiosidad en leerlo o en averiguar cosas sobre el autor.

miércoles, 9 de mayo de 2012

GIOCONDA, de Lucille Turner


Datos Tacnicos:
Título: Gioconda
Autor: Lucille Turner
Editorial: Ediciones B
Idioma original: Inglés
Traductor: Joan Soler
Nº páginas: 325


Sinopsis
Leonardo es un joven curioso y con grandes dotes para el dibujo, que sorprende a todos por su ingenio sin límites. Antes de viajar a Florencia, para estudiar en el taller del famoso maestro Verrocchio, conoce a Lisa Gherardini, que se convertirá en su amor platónico. Famoso ya como pintor con el nombre de Leonardo Da Vinci, trabaja en las cortes más espléndidas de Italia, a las órdenes de los Médicis y de los Sforza. En este punto de su vida se reencuentra con Lisa, ahora Mona Lisa de Giocondo, a quien consigue retratar por fin. Testigo de la convulsa situación por la que atraviesa Florencia a causa del rigor religioso se Savonarola, decide abandonar la ciudad con el lienzo de la Gioconda, el retrato fetiche de su amor de juventud, nunca correspondido.

El genio inclasificable del Renacimiento se nos revela en esta novela en todas sus facetas: anatomista, pintor, urbanista, ingeniero, poeta, botánico, así como maestro en un sinfín de artes y ciencias en los que innovó de manera sobresaliente. Su relación con Lisa de Giocondo nos acerca como nunca antes al subyugante retrato de ésta, del que se ha dicho y escrito casi todo, y a sus dos grandes protagonistas: el genial pintor y su enigmática musa.

Opinión personal
Una novela histórica que hace una serie de apuestas muy valientes y sale ganadora. La poetisa anglo-francesa Lucille Turner muestra su visión de las relaciones entre el genio y la modelo de su cuadro más famoso, desde el hipotético encuentro durante su infancia hasta que finaliza la pintura. En realidad, hace mucho más que eso: recrea de forma magistral la que pudo haber sido la vida de Leonardo en ese periodo. Y lo hace con un ritmo pausado en apariencia, pero lleno de corrientes subterráneas, como un río caudaloso, con sus lagunas en las zonas calmas y sus aguas turbulentas cuando lo requiere la ocasión.

La autora no solo se aventura al tratar un tema, repleto de controversias y de opiniones encontradas, sino que apuesta fuerte al fijar el punto de vista de la narración en un solo personaje foco, Leonardo, consiguiendo así darle una fuerza al personaje muy en consonancia con la figura histórica que fue. Pero no es el único personaje que cobra vida en esta novela. Lucille sabe tratar a sus criaturas con  mano firme y es capaz, a través de los ojos del pintor, de conseguir que todo el elenco  nos parezca real, dando lugar a personas vívidas, creíbles y con profundidad suficiente como para trasladarnos a las cortes renacentistas. Y en esas cortes nos quedamos, pues es el propio Leonardo quien nos presenta la época dorada de las ciudades estado con gran rigor histórico y ni un solo detalle nos chirria en la narración.

La segunda apuesta que hace la autora y, a mi modo de ver, la más arriesgada, es la del tiempo verbal que utiliza. Se decanta por el presente, una forma nada fácil, y demuestra así su buen hacer literario sin que en ningún momento suene discordante ni extraño. Se debe dominar muy bien el lenguaje para mantener el ritmo y la fluidez en una novela así narrada.

Esto nos lleva a lo que para mí es el gran valor de esta novelista: su exquisita prosa, llena de  lirismo, trabajada y bien desarrollada, sin caer  en ningún momento en un lenguaje cargante o almibarado. Con un estilo fluido, rico y muy cuidado, va desgranando los pensamientos y vivencias de Leonardo. Consigue con maestría que disfrutemos de una novela original, rica y que no nos dejará indiferentes, pues hace que nos quedemos prendidos de la historia sin que la técnica tan poco habitual de narrarnos una historia en presente nos llame la atención. Eso es algo que  solo está en manos de virtuosos del lenguaje, y creo que esta escritora lo es.

Históricamente no me parece que  aporte nada nuevo a lo que  sabemos de Leonardo, pero tampoco creo que lo pretenda; la autora no intenta que sea una tesis, una biografía o una crónica de su vida. Es una recreación magníficamente escrita que, sin entusiasmar como una obra maestra, va a dejar al lector un muy buen sabor de boca.

Esta novela ha sido galardonada en el IV encuentro con el premio Hislibris al mejor autor novel.


miércoles, 18 de abril de 2012

LA TIERRA DE LAS CUEVAS PINTADAS

Ficha Técnica
Título: LA TIERRA DE LAS CUEVAS PINTADAS
Autor: JEAN M. AUEL
Editorial:  MAEVA EDICIONES
Páginas: 794
ISBN: 84-15120-10-0
Género: Novela Histórica

Esta novela es la sexta y última de una saga ambientada en la prehistoria, Los hijos de la tierra,  que se inició en 1980 con la novela El clan del oso cavernario.  Narra la historia de Ayla, una mujer cromañón que vive durante el paleolítico, a mediados de la glaciación de Würm. Su autora ha dedicado gran parte de su vida al estudio de esta época y a la realización de esta obra y eso se nota, y mucho. En cada página nos da una información exhaustiva sobre este periodo y convierte la vida de esta joven en un pretexto para volcar ingentes cantidades de conocimientos sobre el inicio de la humanidad y los descubrimientos realizados por los primeros pobladores de Europa. 

La saga se inicia a orillas del mar negro, se desarrolla en un viaje a lo largo de Europa, de este a oeste, y finaliza con la protagonista afincada en el suroeste de Francia.  En este sexto volumen se nos describe esta zona con detalle, dándonos una idea de cómo sería en aquella época tan lejana y tan distinta. Y sobre todo, se nos brinda un recorrido de alto valor histórico por las principales cuevas ricas en pinturas rupestres, como el nombre del volumen ya nos hace sospechar. Aclamada por la crítica y los expertos en el tema como un fiel reflejo de aquellos años perdidos, no podemos negar su valor como trabajo de divulgación histórica.

martes, 6 de marzo de 2012

BANU QASI. LOS HIJOS DE CASIO

Datos técnicos:
Nombre: BANU QASI. Los hijos de Casio
Autor: Carlos Aurensainz
Editorial: Ediciones B
Idioma original: Castellano

Esta novela histórica trata la vida de Musa ibn Musa, descendiente del conde visigodo Casio y de su relevante papel en la región del Ebro en el siglo IX de nuestra era. Junto al caudillo árabe comparten el protagonismo de esta historia Íñigo Arista, su hermanastro por parte de madre, que ha de convertirse en el primer rey de Pamplona, y el emir de Córdoba, Abd al Rahman II, artífice del esplendor político y cultural de Al Ándalus en este período.

Pero, en realidad, más que una novela, me parece la crónica novelada de unos hechos históricos. Como tal me ha resultado en muchas ocasiones densa y aburrida, a pesar de estar redactada con una prosa de innegable calidad. Su mayor problema es que carece de la habilidad narrativa necesaria para enganchar al lector. Los personajes son tratados de una forma totalmente plana y superficial, sin incidir prácticamente nada en sus personalidades, solo en sus hechos. Se adivina alguna faceta por los pocos diálogos y porque el mismo narrador te las describe, pero no porque el personaje te lo muestre.