miércoles, 6 de febrero de 2013

LA HERMANDAD DE LA NIEVE


   Datos técnicos:
  • Título original: La hermandad de la nieve
  • Autor: Jose Vicente Pascual
  • Editorial: Evohé
  • Idioma original: Castellano
  • Nº pág.: 352
  • ISBN: 9788415415220
  • Portada: Sandra Delgado

 Sinopsis:
«Álvaro de Bayos fue mi abuelo, y muy rico se hizo en Granada con la Hermandad de la Nieve. La fundó al año y tres meses justos de que sus majestades católicas recibiesen las llaves de la ciudad por manos del último rey moro...
»Mi abuelo nunca supo escribir ni leer, pero de números sabía y de nieve más que nadie. Por eso juntó tanta fortuna».
Este es el comienzo de La Hermandad de la Nieve, saga familiar de «los neveros», un gremio dedicado al oficio del hielo y de transportar nieve desde las alturas del Muley Hacén a Granada.
La Hermandad de la Nieve no es una historia de grandes héroes, reyes, conquistadores y príncipes. Sus protagonistas son simples hombres y mujeres valerosamente entregados al afán de vivir. Ganarán su fortuna mediante un duro trabajo en lucha con la montaña y sus nieves perpetuas, se convertirán en personas respetadas, incluso temidas; y vivirán sus pasiones con intensidad propia de una estirpe de supervivientes. Durante tres generaciones que abarcan todo el siglo XVI, el gremio de neveros afrontará, además, las tremendas convulsiones sociales que padeció el reino de Granada, donde cristianos y moriscos acabarían dirimiendo sus diferencias en una crudelísima guerra civil.
El amor y el deseo, la ambición y la codicia, la bondad y el ansia de poder recorren esta novela como un susurro enredado con los vientos gélidos de Sierra Nevada, escenario sobrecogedor que puede ser tan bello como terrible, tan colmado de vida como apetecido por la muerte. La Hermandad de la Nieve es el misterio de Granada explicado sólo por quienes pueden hacerlo: aquellos que la hicieron y vivieron y nunca la poseyeron.

  Opinión personal
Tenía ganas de leerla, pues la recogida y venta de la nieve fue ocupación de mis antepasados y los neveros, llamados en mi pueblo «ventisqueros», lugar de juegos habitual en mi infancia (ora fuerte asaetado por los indios, ora circo romano donde luchar contra fieros gladiadores). Por ello, la idea de una novela que narrara las andanzas de una cofradía dedicada a ese oficio en la Granada de la conquista había despertado mi curiosidad. Y la verdad es que ha sido sobradamente satisfecha. Esta novela me ha fascinado. Pero ya no ha sido por la historia que cuenta, que sí, es interesante, compleja y muy bien tramada, sino por la forma magistral de contarla. La he disfrutado de principio a fin.

Una de las cosas que más me ha impactado ha sido el tratamiento de los personajes. El escritor ha sabido darles tal relieve y tal profundidad, sobre todo a los tres patriarcas, abuelo, hijo y nieto, que consigue que se conviertan en personas cercanas, creíbles y totalmente reales. La forma de expresarse, el caracter tan coherente de cada uno de ellos, las voces propias con las que nos hablan, siendo tan parecidos y a la vez tan diferentes, da muestra de la maestría de este autor a la hora de saber desarrollar la personalidad de cada uno de ellos. Es el más joven, el nieto del fundador de la hermandad, el encargado de contarnos la historia; a través de sus ojos vemos a los demás protagonistas, sus vidas y sus andanzas. Él nos narra cómo su abuelo, Álvaro de Bayos, leonés, llega con los ejércitos castellanos a Granada y, buen conocedor de la nieve, queda hechizado por la belleza y la riqueza que es capaz de ver en Sierra Nevada. Con una voz pausada, tranquila y rica, nos transmite la ambición, la fuerza y el empuje de un hombre curtido en la vida que ve la oportunidad de progresar a su alcance y no duda en agarrarla de los pelos con firmeza y tesón. En la segunda generación, nos cuenta la vida de su padre y nos transmite el temperamento de este, con la fortaleza de una roca, necesaria para tomar decisiones firmes y consecuentes, que conllevan la necesidad de anteponer el bien común a la felicidad y el deseo propios. El autor sabe tratar a este protagonista, en realidad el central de la obra, con la cercanía y el respeto que siente el hijo por su padre, y es capaz de transmitírnoslo y de convertirlo en alguien que permanece en toda la novela con la solidez de su carácter. El tercero de la saga, quien nos cuenta la historia, es tratado con la habitual benevolencia de quien se trata a sí mismo, lo que aún hace más creíble, no ya a los personajes, sino a toda la novela, y así consigue que nos involucremos en ella con facilidad.

El resto de los interlocutores que acompañan a los tres neveros queda más desdibujado, pero aun así, el autor es capaz de dotar a cada uno de ellos de una naturaleza propia, intensa en algunos casos, pero siempre muy alejada de la calidad y los matices de los tres protagonistas. Caso especial es el tratamiento que da a cierta figura femenina, que sin aparecer más que en contadas ocasiones consigue que su influencia perdure en toda la novela.

Como ya se ha comentado en la sinopsis, la historia nos narra el asentamiento en Granada de un leonés desplazado con el ejército castellano. Y al desarrollar todo este proceso nos introduce de una forma magistral en la Granada de la conquista, en cómo vivían sus habitantes, cómo se relacionaban en aquellos años convulsos las tres religiones. Con increíble maestría nos pinta un lienzo sobrecogedor, frio, duro y arisco. Una tierra de frontera, con conquistados y conquistadores que intentan convivir, y en la que se mezcla ambición, amor, pasión, odio y resentimiento de la misma manera que se enlazan en la vida de cualquier persona. Porque el autor consigue transmitirnos eso, que son personas reales, con sus esperanzas y sus ilusiones, con sus ambiciones y sus despechos, que están en un momento dado en un lugar determinado y obran en consecuencia. Es una de las grandes bazas de esta novela, su gran credibilidad, su verosimilitud. Nada rechina, o al menos, a mí no me lo ha hecho. Si hay alguna errata documental, no he sido capaz de verla, pero tampoco creo que me importase demasiado.

Uno de los grandes temas que desarrolla es el del pragmatismo y la fidelidad a una forma de vida, la necesidad de unir fuerzas para conservar la supervivencia del pequeño clan dentro de la vorágine que supone un momento convulso de la historia que les toca vivir. Y lo trata con maestría consiguiendo que,  en realidad, la verdadera protagonista sea esa hermandad que da nombre a la novela, y sobre todo, la nieve, a la que es capaz de llamar de tantos y tan bellos apelativos diferentes según sean sus características.

Y, llegados a este punto, pasamos a hablar de la forma en la que está escrita. Esto es sin duda el gran valor de esta novela. José Vicente Pascual hace gala de una prosa rica, fluida y preciosista, muy cuidada, que viene acompañada de una gran riqueza de vocabulario. Este punto tan importante es algo básico, pues sabe introducirnos con destreza en el ambiente a través de unos modismos y un lenguaje que nos transporta con verdadera facilidad a las postrimerías del siglo XVI y nos integra en la historia desde el principio. El autor utiliza arcaísmos y modismos, algo habitualmente tan complejo de tratar por la dificultad que entraña reproducir el castellano de esa época sin fatigar al lector, de una forma muy adecuada. Al principio se nota más, pero conforme avanza la lectura, te familiarizas rápidamente con el vocabulario y al final de las páginas es algo que ha conseguido pasar desapercibido. No fatiga, al revés, enriquece mucho la obra. Con un estilo muy fluido, sabe darle a cada actor su voz propia, pero el exceso de narración en detrimento de los diálogos le resta un poco la fuerza que estos podrían tener. Es algo lógico, al ser una narración en primera persona, que esta prime sobre las conversaciones. Aquí está todo muy bien llevado. Quizá, para un lector habituado a narraciones con más acción, de ritmo más trepidante y de estilo más sencillo, esta novela resulte un poco farragosa, lenta y costosa de leer. Pero para alguien habituado al lenguaje de la época y que disfruta de las historias de la gente sencilla va a ser todo un descubrimiento.

Ojo, no quiero decir con esto que la novela sea aburrida, todo lo contrario. Es una novela activa, sin descripciones excesivas, sin circunloquios, con acción, muertes, refriegas, venganzas, luchas de poder y momentos de gran dramatismo. Pero todo ello contado con un ritmo pausado, muy adecuado al clima de la novela y de la zona, y a la personalidad densa y firme que el autor sabe transmitirnos de sus personajes.

Yo la recomendaría a un público maduro, muy lector, aficionado a las buenas historias bien contadas, historias de personas y de lugares más que de hechos históricos, capaces de apreciar la literatura con mayúsculas. 

Valoración literaria: 9

Sobre el autor
José Vicente Pascual (Madrid, 1956), es novelista y colaborador habitual en prensa. Ha publicado varios libros de relatos, adaptaciones de narrativa para jóvenes lectores y guiones teatrales. Entre sus novelas destacan La montaña de Taishán (premio Azorín, 1989), El capitán de plomo (premio Café Gijón, 1993), Palermo del cuchillo (premio Alfonso XIII, 1995), Juan Latino (1998), El país de Abel (finalista del premio nacional de la crítica, 2002), La diosa de barro (2006), Homero y los reinos del mar (publicada con el heterónimo de José Ferrer González, finalista en el premio de novela histórica Caja Granada, 2009), y Los fantasmas del Retiro (2011).
La Hermandad de la Nieve es su última obra de narrativa histórica.



jueves, 3 de enero de 2013

Homenaje a J.R.R. Tolkien


Si el otro día era el aniversario de Kypling, hoy lo es de otro de los grandes escritores que ha marcado mi vida, J.R.R. Tolkien. Lo descubrí hace treinta y cinco años, y no puede leerlo, por no estar a mi alcance su traducción hasta hace 30 años, cuando le regalé a mi hermana las primeras ediciones de El Señor de los Anillos y El Hobbit.


Pero hoy no voy a hacer una reseña, ni un comentario, ni nada parecido. Al igual que con Kypling, solo quiero compartir este maravilloso poema que hoy cobra un valor especial.

Hoy, a principios de año, el camino se nos despliega desde la puerta.

El camino sigue y sigue
desde la puerta.
El camino ha ido muy lejos,
y si es posible he de seguirlo
recorriéndolo con pie decidido
hasta llegar a un camino más ancho
donde se encuentran senderos y cursos.
¿Y de ahí adónde iré? No podría decirlo

El camino sigue y sigue
desde la puerta.
El camino ha ido muy lejos,
y si es posible he de seguirlo
recorriéndolo con pie fatigado
hasta llegar a un camino más ancho
donde se encuentran senderos y cursos.
¿Y de ahí adónde iré? No podría decirlo

El camino sigue y sigue
desde la puerta.
El camino ha ido muy lejos,
y que otros lo sigan si pueden.
Que ellos emprendan un nuevo viaje,
pero yo al fin con pies fatigados
me volveré a la taberna iluminada,
al encuentro del sueño y el reposo.”

El camino sigue y sigue
desde la puerta.
El camino ha ido muy lejos,
aún detrás del recodo, quizá todavía,
un camino nuevo o una puerta secreta esperen;
y, aunque a menudo pasé sin detenerme,
al fin llegará un día en que iré caminado
por esos senderos escondidos
que corren al oeste de la luna, al este del sol

domingo, 30 de diciembre de 2012

Joseph Rudyard Kipling


Hoy hace 147 años que nació Joseph Rudyard Kipling.
Hoy quiero dedicarle este pequeño homenaje, porque lleva cuarenta años acompañándome, no solo con sus novelas y cuentos, magníficos todos ellos, sino con el poema que más me ha marcado, de los muchos que he leído en esta vida,  desde que lo hice, a los 7 años. Encabezaba la marcha triunfal de las doce mejores novelas de aventuras que se ofrecían a mis ávidos ojos infantiles en dos tomazos lujosamente encuadernados, y aunque tardé años en apreciarlo en todo lo que valía, sus versos se me grabaron a fuego en el corazón.
Me ha hecho pensar mucho, me ha hecho sentirme mejor a veces, y a veces peor, pero siempre ha estado ahí. Siempre, porque como me dijo una vez un gran amigo, cuando se lo di a conocer, este poema es:

 «Un recordatorio, para cuando las fuerzas merman y la voluntad flaquea. A veces hay que mirar atrás, para seguir mirando adelante

Si…

Si puedes estar firme cuando a tu alrededor
todo el mundo se ofusca y tacha tu entereza;
si cuando dudan todos, fías en tu valor,
y al mismo tiempo sabes excusar su flaqueza.

Si puedes esperar y a tu afán poner brida,
o blanco de mentiras esgrimir la verdad,
o siendo odiado, al odio no dejarle cabida,
y ni ensalzas tu juicio, ni ostentas tu bondad.

Si sueñas, pero el sueño no se vuelve tu rey;
si piensas, y el pensar no mengua tus ardores;
si el triunfo y el desastre no te imponen su ley
y los tratas lo mismo, como a dos impostores.

Si puedes soportar que tu frase sincera
sea trampa de necios en boca de malvados
o mirar hecha trizas tu adorada quimera,
y tornar a forjarla con útiles mellados.

Si todas tus ganancias poniendo en un montón
las arriesgas osado en un golpe de azar,
y las pierdes, y luego, con bravo corazón
sin hablar de tus pérdidas, vuelves a comenzar.

Si puedes mantener en la ruda pelea
alerta el pensamiento y el músculo tirante,
para emplearlos cuando en ti todo flaquea,
menos la voluntad, que te dice: ¡adelante!

Si entre las turbas das a la virtud abrigo;
Si marchando con reyes, del orgullo has triunfado;
Si no pueden herirte ni amigo ni enemigo
Si eres bueno con todos, pero no demasiado.

Y si puedes llenar los preciosos minutos
de sesenta segundos de combate bravío,
tuya es la tierra y todos sus codiciados frutos,
y lo que más importa: ¡serás hombre, hijo mío!

J. Rudyard Kipling

domingo, 30 de septiembre de 2012

I JORNADAS DE LITERATURA HISTÓRICA DE VALENCIA


    Sabéis que no suelo anunciar actividades ni novedades de libros, pero hoy hago una excepción con unas jornadas en las que me he implicado especialmente, las I JORNADAS DE LITERATURA HISTÓRICA DE VALENCIA, organizadas por HISLIBRIS y que se realizarán en el museo L'Iber, de Valencia. 

    Hace unos meses, a la vuelta del Encuentro Hislibris, coincidí con Fuensanta Niñarola, (Ariodante en el foro) en el Bibliocafé, en la presentación de un libro. Allí nos pusimos a hablar de estos certámenes y de las jornadas que ella ya había organizado el año anterior en Murcia. Rápidamente surgió la idea de organizar unas similares aquí en Valencia, en las que pudiéramos reunir a escritores, editores y aficionados a la novela histórica, simplemente para hablar de ella y poco a poco fue cuajando entre las dos la forma de llevarlas a cabo. Lo comentamos con los encargados del foro, pues era una idea que nos surgía para darle mayor empuje a todo este estupendo proyecto, Hislibris y Evohé, que las dos tenemos un poco como nuestro, y en seguida se nos dio luz verde.





    Entonces se nos planteó donde llevarlas a cabo, claro. Necesitábamos un local donde reunir a los participantes, e inmediatamente pensamos en el Museo L'Iber, lugar emblemático de encuentro para los aficionados a la historia en esta ciudad y marco de excepcional envergadura para acogernos. Cuando nos pusimos en contacto con ellos se nos abrieron las puertas de inmediato, se nos dieron todas las facilidades  y se fijó una fecha. 

    Ahora ya sólo quedaba lo más difícil: organizar un programa, invitar a los participantes, distribuir a los invitados que aceptaran participar. Teníamos claro que no queríamos que fuesen conferencias que pueden aburrir a los aficionados a la literatura histórica, ni que se limitase a presentaciones de libros, queríamos un encuentro vivo y participativo, y para ello, nada más adecuado que articular las jornadas en forma de mesas redondas en las que, tanto los ponentes primero, como el público después, pudiera participar y conversar amigablemente sobre los temas que proponíamos. 

    Y así ha ido surgiendo el programa de las jornadas, que se ha visto engalanado con las dos exhibiciones de esgrima, una antigua española y la otra japonesa, que ambos grupos nos ofrecen y a los que les agradecemos de corazón su presencia. 

(Estas somos nosotras)

     Esta es la forma en que se han fraguado estas jornadas, por dos «furias» (como nos llamó alguien por ahí) con ganas de disfrutar de la historia y la literatura. Desde aquí, gracias a los que nos ceden su tiempo y su presencia acudiendo y participando con nosotras. Esperamos que quien venga las disfrute y se quede con ganas de repetir. 





Ahora os dejo el programa para que os entren muchas ganas de asistir: 

I JORNADAS DE LITERATURA HISTÓRICA DE VALENCIA

   19-10-2012 VIERNES

   18:00 PRESENTACIÓN 

   18:30 Mesa Redonda: La novela histórica y sus subgéneros, de la épica a la romántica, del terror a la comedia.
   Participantes: Juan Miguel Aguilera, IsabelBarceló, Eduard Mira, Antonio Cabanas.
   Moderadora: Ángeles Pavía

   21:00 Exhibición de esgrima de los siglos XIII, XV y XVIII a cargo del grupo Tercio Viejo. Compañía Alonso de Contreras.

   21:00 Vino de Honor en el patio del museo patrocinado por Bodegas Murviedro
   22:00 Cena  (Restaurante por confirmar,  según aforo)

   20-10-2012  SÁBADO

   10:00 Mesa redonda: La historia antigua y las dificultades de documentación: Egipto, Grecia, Cartago, Roma. Hispania. El Mediterráneo.
   Moderador: Alejandro Noguera

   12:00 Mesa redonda: Novela medieval: Los visigodos, los árabes, La reconquista, los reinos cristianos, las Cruzadas, las Ordenes militares,…El caballero como principal protagonista.
   Participantes: Sebastián Roa, Guillermo Galván, Miguel Ángel Badal, Ramón Muñoz,
   Moderador: Antonio Penadés

   14:00 COMIDA (Restaurante pendiente de aforo)

   17:00 Mesa redonda: La novela histórica en la época moderna: la política y la intriga como fuente de inspiración.
   Participantes: Luis Zueco, Fernando de Villena, Alfredo Alvar , Baltasar Magro.
   Moderadora: Fuensanta Niñirola

   19:00 Mesa redonda: La época contemporánea: narración novelada  de las grandes guerras y los movimientos políticos.
   Participantes: Guillermo Galván, Víctor San Juan, Miguel Aceytuno, Mario Escobar
   Moderador: Gabriel Castelló

   22.00 Cena (Restaurante pendiente de aforo)

   21-10-2012 DOMINGO

   11:00 Mesa redonda: La novela histórica española en la última década: el resurgir de un género. Publicación y editoriales.
   Participantes: Mauro Guillén, Javier Baonza , Carlos Alonso y Susana Alfonso.
   Moderadora: Ángeles Pavía

   13:00 Exhibición de MUSHO SHINDEN RYU IAIDO (esgrima antigua japonesa) a cargo de la escuela  FUJIKAY

14:00 Comida (Restaurante pendiente de aforo) 


jueves, 13 de septiembre de 2012

60.000 visitas



Normalmente no le doy ninguna importancia al número de visitas en el blog. La verdad es que es algo que puse ahí cuando lo abrí, hace año y medio, y ahí sigue. Pero hoy, al hacer el repaso a los blogs que tengo fichados, esos que visito de vez en cuando, me ha llamado la atención la cantidad de gente que se ha pasado por estas páginas.

Me siento abrumada y muy sorprendida, mucho, al pensar que la treintena escasa de entradas que lo forman pueden interesar a tanta gente. No digo nada escandaloso sobre la vida sexual de nadie, ni tengo fotos de animalitos,  chistes graciosos sobre el rey, los frikis o el actor de turno. Solo hablo de libros y de mitos y, la verdad, no lo hago con la frecuencia que me gustaría, porque aunque son dos cosas que a mi me apasionan, nunca pensé que interesases y atrajesen a tanta gente. Me alegra ver que es así y me da mucho ánimo para seguir con él.

Muchas gracias por la visita y hasta más ver.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Soy lectora

Hace algún tiempo subí a otro foro en el que participo de vez en cuando esta entrada, contando mis orígenes como lectora. Hoy lo traigo aquí porque en breve, a raíz de un hilo creado en el foro Hislibris sobre novelas de aventuras, voy a subir otras entradas que hacen referencia a esta y no quería que no figurase en mi propio blog. Es una serie de comentarios sobre las novelas que me iniciaron en esta pasión cuando hace ya cuarenta años empecé a leer novelas. Aquí la tenéis, la primera de mis particulares batallitas:

Soy lectora

Es lo que mejor se hacer y lo que llevo haciendo desde hace 40 años. Me inicié en esta pasión como tantos otros, en la infancia y por un libro que te impacta de tal forma que necesitas más, siempre más para volver a sentir esa sensación tan especial que se siente cuando, a través de la palabra escrita, nos vemos transportados a otros universos. 

Yo tenía siete años y una hermana de doce. Leía con bastante corrección desde hacía cuatro años, pero hasta entonces me había limitado a cuentos, tebeos y libros infantiles, como era lo normal. Ese invierno habían emitido en TVE la serie de producción propia Los tres mosqueteros. Mis padres, apasionados devoradores de películas y novelas de aventuras de todo pelaje y condición, desoyeron las voces que la tachaban de no apta para niños, y nos dejaron, una noche por semana, quedarnos pegadas a aquella caja cuadrada en blanco y negro. Recuerdo que cada episodio venía comparado con la película de Gene Kelly, de quien mi madre era ferviente admiradora y con la novela, una de las favoritas de mi padre. Aquellos comentarios, silenciados en cuanto acababan los anuncios, acompañados del hecho de ser la única de la clase que la veía, magnificaban la sensación de estar disfrutando de un privilegio inigualable.

Un día del verano siguiente, que pasábamos en el pueblo como todos los años, mi hermana y yo, aburridas, empezamos a caminar sin rumbo por la única calle que lo formaba. Le pedí que me contara una historia, como era habitual, pero en este caso quería una novela de las que ella leía, no un cuento para niños, una como la de la tele que tanto me había impactado. Y ella empezó a contarme la última que había leído, una de piratas: El capitán Blood, de Rafael Sabatini.

Conforme iba desgranando su historia, llevadas de forma mecánica por nuestros pies, salimos del pueblo al rebasar la última casa, y seguimos caminando por la carretera, recién asfaltada por primera vez. Tuvimos suerte de que a seis kilómetros del pueblo nos encontrara el único coche que pasó por allí en varios días. Tan embebidas íbamos en nuestras aventuras, que las horas se habían convertido en minutos, y los kilómetros en metros.

Fue un auténtico flechazo. En cuanto volvimos del veraneo, le pedí que me dejara el libro. Yo quería leer esa novela. Sentía que un mundo nuevo de aventuras, como las que veía en las películas que ponían en la tele los sábados por la tarde y que me fascinaban por completo, estaba esperándome. Los cuentos infantiles no satisfacían esa curiosidad que había despertado en mí la serie de televisión y que mi hermana, al hablarme de sus lecturas, había avivado. Me costó varios meses, hasta navidades, lo recuerdo bien. Pero fueron intensos, vividos con deleite cada segundo que pasaba con la nariz pegada a las páginas y la espalda doblada sobre la mesa. 

Tengo ahora mismo el libraco ante mí, aunque muy deteriorado por el tiempo y las muchas vicisitudes sufridas. Aún recuerdo con emoción la sensación de sumergirme por primera vez en sus páginas. Me pareció enorme, pero pensé, (y fue la primera vez, pero no la última) que a mayor volumen, más horas de distracción. Es el segundo de los dos volúmenes que componen las Obras selectas de la literatura juvenil, y la verdad, jamás vi un título mejor puesto. En cada tomo, de kilo y medio de peso, encuadernado en tapa dura, muy dura, forrado de tela roja impresa en negro con letras doradas, hay seis maravillosas novelas. En este volumen, en concreto, tenemos El mundo perdido, Hasta el último hombre, El lobo de mar, El honor del desierto blanco y Beau geste, acompañando a la que os presento.

Todas ellas fascinantes, pero para mí, la primera fue y será siempre El capitán Blood.

Esta novela, publicada en 1922, narra las aventuras de Peter Blood, médico inglés que, falsamente acusado de traición, es vendido como esclavo en las islas Barbados. Comprado por el brutal propietario de una plantación, consigue huir de ella a bordo de un barco español que, junto a compañeros de esclavitud, captura durante una incursión a la isla. Considerados proscritos tanto en el Caribe como en Inglaterra, solo tienen como salida la piratería, y a ella se dedican casi en contra de su voluntad.

Maravillosamente ambientada y documentada, es, a mi entender, la mejor novela de piratas que se ha escrito jamás. Con un estilo culto y elaborado, a veces poético, y a la vez directo y ágil, nos traslada sin casi darnos cuenta al caribe del siglo XVII. Las batallas navales están narradas con una elegancia y una maestría visual que nos hace ser capaces de recrearlas en nuestra imaginación como si las estuviéramos viviendo Con increíble soltura nos presenta unos personajes vívidos y creíbles, naturales, sencillos y muy reales. Incide, pese a ser una novela de aventuras o quizá por ello mismo, en la forma en que el protagonista asume su situación, y la forma en que intenta mantenerse lo más limpio posible en un mundo sucio y degradado como es el de la piratería. Este personaje, que le da nombre a la novela, destaca con fuerza inusitada tanto por su personalidad como por su evolución. Lleno de matices, de honestidad y de inteligencia, nos brinda citas impactantes y frases magistrales que nos van sorprendiendo en cada rincón de sus páginas. Y su humor, ácido y mordaz, da lugar a diálogos inteligentes, verdaderos duelos verbales que domina con maestría.

Es novela de lectura agradable, de innegable calidad literaria, es perfecta para leer en cualquier momento y lugar en el que se quiera disfrutar de una aventura que nos traslade a un mundo de emociones y aventuras. Yo, sin duda alguna, la recomiendo para todos los públicos y edades. Solo hace falta tener ganas de leer  y querer pasar un buen rato.

Por cierto, la película, protagonizada por Errol Flint y Olivia de Havillan, no se la recomiendo a nadie.