martes, 10 de diciembre de 2013

ROBIN HOOD, EL PROSCRITO


1.                    Datos técnicos
         Título: Robin Hood, el Proscrito
         Autor: Angus Donald
         Nº de páginas: 448 págs.
         Encuadernación: Tapa dura
         Editoral: EDHASA
         Lengua: CASTELLANO
         ISBN: 9788435062008


2.                    Sinopsis
Alan Dale, el joven protagonista de esta novela, se ve abocado a un futuro incierto cuando es descubierto robando y, atemorizado, sus pasos le llevan al bosque de Sherwood, donde entra en contacto con una banda de forajidos cuyo cabecilla, Robin Hood, impone su propia ley: roba a los ricos y a la Iglesia y protege a los pobres; sin embargo, su protección tiene un precio. Un precio que no se paga con dinero, sino con sangre. Los delatores son mutilados, los traidores, asesinados. Nadie escapa a la justicia del temido Robin Hood. Con un más que notable pulso narrativo, Angus Donald irrumpe en el género de la novela histórica con una versión realmente nueva de la figura legendaria de Robin Hood. Duro e implacable, salvaje y vengativo, es muy probable que el suyo sea un personaje mucho más cercano al hombre verdadero que el edulcorado mito tradicional.


3.                    Mi opinión.
Novela histórica ambientada en la Inglaterra del siglo XII, comienza bajo el reinado de Enrique II y nos narra las aventuras de Robin Hood a través de los ojos de Alan Dale, su compañero juglar. Angus Donald intenta transmitirnos una visión del famoso proscrito inglés, más cercana a lo que pudo ser que a las visiones románticas edulcoradas por el cine, que han grabado en nuestras mentes la idea del proscrito caballero que socorre a los pobres y roba a los ricos. Y lo consigue. Su novela es cruda, sórdida a veces, muy realista y muy bien ambientada en una época en la que la vida era dura y la muerte fácil. Es una novela alejada de romanticismos, escueta y directa, que he leído con agrado y he disfrutado bastante.

Muy correcta en el desarrollo de la trama, sin gazapos argumentales, bien documentada y bien ambientada, muestra una estructura tan sólida como coherente. El autor nos sitúa la novela en su marco histórico adecuado, con las intrigas cortesanas imperantes en la obra. Mostrándonos personajes como Leonor de Aquitania y su corte, nos traslada con habilidad a la época. Solo un pequeño error, atribuible más al traductor que al autor, según tengo entendido, me ha llamado la atención: la comparación que se hace del pelo de Marian con el maíz, y el uso de este vegetal en otro momento de la novela.

Es sin duda una buena novela de aventuras históricas, con personajes definidos, descritos adecuadamente, con pocas y precisas pinceladas que no abundan en el detalle.  A pesar de ello, la novela posee un defecto, muy habitual en el género histórico: el autor suele usar a los personajes como medio de contar un fragmento de la Historia; no nos cuenta la historia de Alan, joven campesino hijo de un músico francés, sino que se vale de ella para contarnos la historia de Robin, proscrito inglés. Esto suele ser causa de que me cueste empatizar con ellos, ya que así la personalidad de los personajes queda un poco diluida. Esto no es algo que merme ni su interés ni su calidad, solo es un punto al que yo le concedo mucha importancia y que pocas novelas hoy día alcanzan a satisfacer.

Los personajes son creíbles, eso sí, sus hechos y sus palabras son consecuentes con lo que el narrador nos cuenta sobre ellos, con su sexo, su edad, con la época en que viven y con la clase social a la que pertenecen. Son personajes de su época en los que no chirrían ni expresiones ni comportamientos actuales. En el caso de Marian, personaje femenino atípico en la leyenda que se nos ha transmitido, sabe jugar con esa faceta de mujer de la corte enamorada del proscrito con habilidad, sin caer en pensamientos modernos que nos saquen de la historia ni en romanticismos trasnochados.

Quizá el menos definido, y el más importante, sea el mismo Robin que da nombre a la saga, pero esto es debido a que, aunque se trata de la figura central en torno a la que gira toda la historia, no siempre está presente; ni siquiera tiene punto de vista, al estar narrada en primera persona por el joven juglar.  
Respecto a la estructura, esta novela está muy bien cimentada. Se nota que hay una importante planificación detrás que hace que tenga bases bien asentados en torno a las que se va consolidando de una forma muy profesional. Los capítulos se desarrollan de forma muy acorde con la narración, creando una linealidad temporal que da continuidad a la historia.

Respecto a la coherencia, he de señalar que, salvo la anecdótica mención del maíz, en el resto de la novela  no cabe mencionar nada reseñable. Los personajes son coherentes consigo mismo, sus hechos con sus palabras y con la época y las circunstancias en las que se mueven, dando a toda la novela una alta credibilidad que nos sumerge con facilidad en el ambiente.

El argumento, lleno de vivencias y aventuras, mantiene la tensión de la obra de una forma continua y hace que la acción fluya hacia adelante y nos arrastre en la lectura.

La narración en primera persona por el joven Alan hace que el resto de los personajes se diluyan un tanto, con lo que se pierde un punto importante de empatía. Si el autor quería de esta manera acercarnos a la novela y atraernos, no lo ha conseguido, pues el joven Alan queda un poco plano, y ahí se pierde la capacidad de enganchar al lector que tan importante es en la literatura. Puede que este sea el mayor defecto de una novela que en su factura técnica se puede decir que queda redonda, ya que,  más que acercarnos a la novela, nos aleja como lectores.

Como resumen valga resaltar en positivo la ambientación, la solidez y la nueva visión de la leyenda bajo un prisma realista y duro. También deberíamos valorar en alza la prosa directa y elegante, y el estilo directo y culto que utiliza, al carecer de sobreadjetivaciones, y sin caer en un registro vulgar. Novela histórica sólida, de agradable lectura y suficiente calidad como para recomendarla a quien no esté muy harto de nuevas revisiones de un mito demasiado sobado.

  1.  

2 comentarios:

  1. Es curioso yo ahora me estoy leyendo la original de Walter Scott.

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    1. Pues lamento decirte que esa obra que estás leyendo, ni es original ni es de Walter Scott.
      Robin Hood es un personaje de leyenda inglés, que ha perdurado a través de los siglos. Se tienen menciones de su existencia en diversos textos desde el siglo XIII y la primera balada escrita que nos cuenta su historia es de mediados del siglo XV. Esa podría decirse que es la obra original sobre la leyenda.
      Respecto a esa obra que estás leyendo, su autor es Alejandro Dumas. No sé por qué la editorial se lo atribuyó a otro autor en los 80 cuando lo publicó.
      Walter Scoot solo lo tiene como personaje de su novela Ivanhoe.

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