lunes, 13 de mayo de 2019

LA TIERRA LLORA, de Peter Cozzens

Para celebrar la quinta edición de este magnífico ensayo editado por Desperta Ferro ediciones,  que fue premio Hislibris 2018 a mejor ensayo, subo aquí la reseña que le hice el año pasado la para web de Hislibris. 

Hacía mucho tiempo que no leía un ensayo que me impresionara tanto y me dejara con un sabor agridulce tan marcado. Cuando me enfrenté a él tenía sentimientos encontrados: por una parte ganas por saber más de una época que siempre me ha fascinado. Desde que de niña era fan absoluta de las películas y de las novelas «del oeste». Zane Grey, James Oliver Cudwoord, Karl May… y también Marcial Lafuente Estefanía llenaban estanterías en mi habitación. Por otra parte, no siempre se tiene humor ni espíritu para contemplar como espectadora un genocidio cruel, sanguinario y concienzudo como fue la conquista, a sangre y fuego, de los territorios de Norteamérica durante la segunda mitad del siglo XIX.
Siempre, a través de novelas y cine, me ha llegado una visión partidista, sesgada y manipulada de toda aquella época, y mi curiosidad por saber realmente lo ocurrido era mayor que el miedo a pasar un rato desagradable leyendo las atrocidades que se cometieron.

Las casi seiscientas páginas recrean treinta años en los que las naciones indias fueron llevadas casi al exterminio. Comienza en 1862, fecha del levantamiento de los dakotas, hasta 1891, cuando los lakotas brulés y los oglalas se rindieron. Me parece un libro imprescindible para quien quiera saber del tema. El de cabecera para los estudiosos de esa época y lugar.

Pero no voy a incidir en lo que se cuenta, en las batallas, tratados rotos, engaños y masacres. Algunas escenas son espeluznantes y otras crispan lo indecible por el grado de estupidez, avaricia y crueldad al que puede llegar nuestra especie. El desgraciado episodio de la Historia de la humanidad que se narra en estas páginas nos pone el punto agrio y doloroso. Pero la forma en que está contado compensa lo que habría sido una lectura ardua y dura. El contenido está muy bien estructurado; los capítulos, bien dosificados, nos proporcionan una visión amplia y detallada de lo ocurrido. Cozzens no solo cuenta lo que sucedió de una forma aséptica, imparcial, lúcida y fidedigna, sino que brinda un fantástico retrato de los seres humanos de uno y otro bando, tanto en conjunto como en particular. Generales, políticos, jefes de tribus y líderes indios son descritos y analizados con detalle, y la forma en la que nos muestra las relaciones entre las diferentes tribus y entre ellas y el hombre blanco nos da una visión, precisa y profunda a la vez, de cómo vivían y cómo morían los habitantes preeuropeos de América del Norte y los cambios que se produjeron con el contacto con las naciones «civilizadas».

Cozzens tiene una forma especial de contarnos las cosas. En primer lugar, consigue acercarnos, introducirnos en toda la red de situaciones, lugares y gentes con rapidez y habilidad. Comienzas a leer y de pronto estás allí, inmersa en tratados, tribus, lugares, que te suenan, que recuerdas haber oído o leído y que de repente, conforme pasas las páginas cada vez más adictivas se han vuelto tan familiares como las calles de tu barrio y las gentes que lo pueblan. Y puede que incluso más.

Aunque he comentado que el texto trata de los años que siguieron a la Guerra de Secesión, en realidad dedica el primer capítulo a dar un rápido repaso a lo acontecido desde la llegada de los europeos hasta el final de la guerra. Con ese primer capítulo ya me tuvo enganchada por completo. A partir de ahí va desgranando con minucioso detalle pactos, tribus, guerreros y batallas. En algunas ocasiones lo cuenta día por día, momento por momento, y ha conseguido, con una agilidad casi periodística, que me sintiera totalmente inmersa en esa historia y en esa tierra. Por sus páginas desfilan, desmitificados, humanos y cercanos, nombres que forman parte de la Historia, y sobre todo, del imaginario colectivo, pero que consiguen quitarse esa pátina de leyenda para mostrarse ante nosotros como es muy posible que fueran. Nombres como Nube Roja, Caballo Loco, Toro Sentado, Custer, Mackenzie, Sherman… se vuelven seres de carne y hueso y nos muestran la guerra con toda su crueldad y su estupidez.

Cozzens tiene una prosa muy ágil y dinámica, muy directa, pero muy cuidada a la par que sencilla. Ya he comentado que los capítulos están muy bien estructurados, lo que hace que la información esté dosificada de tal modo que el daño emocional que temía sentir se diluye en el interés y la claridad con que están expuestos los hechos. Esa asepsia, que deja poco resquicio a la emoción, nos aísla una historia terrible sobre un genocidio brutal. Por su lenguaje, por su forma de contarnos los hechos, y sobre todo por su dinamismo estamos ante un ensayo adictivo, que engancha y que no se hace pesado en absoluto. El autor posee un estilo enérgico, depurado y a la vez muy elegante, lo que hace que la lectura fluya con mucha agilidad. Me planteé leer un capítulo al día y tenía que frenarme para no pegarme el atracón.

Este libro ha sido galardonado con el Gilder Lehrman Prize for Military History como mejor obra de Historia militar publicada en el mundo anglosajón en 2016. Asimismo, fue incluido en el Smithsonian Top History Book of 2016 y se abrió paso en otras importantes listas de mejor libro del año. Hay que agradecer a la editorial Desperta Ferro que nos traiga ensayos como este, imprescindible para el estudioso y el historiador, pero también accesible al simple aficionado a una época, que siente curiosidad por ella y quiere saber más en general o sobre algún hecho concreto. La edición es impecable, de fácil lectura, cuidada. Una estupenda traducción en la que se nota que hay una profunda revisión posterior, cosa muy de agradecer y que, por desgracia, se echa de menos en muchas editoriales últimamente. Los mapas y gráficos y las fotos acompañan muy bien a los textos, aunque se hallen agrupados en cuadernillos, y las notas al final del capítulo favorecen la lectura.

En conclusión, una magnífica obra a un precio más que ajustado.

martes, 7 de mayo de 2019

EL GUERRERO A LA SOMBRA DEL CEREZO, David B. Gil.


Seizô Ikeda, último descendiente de la casa regente de la provincia de Izumo, queda huérfano tras una noche aciaga en la que su familia es asesinada y el castillo de su clan quemado hasta los cimientos. Con apenas nueve años se ve obligado a convertirse en un exiliado en su propia tierra, un prófugo al cuidado de Kenzaburô Arima, último samurái con vida del ejército de su padre. Su huida es, al mismo tiempo, el primer paso en un camino de venganza de consecuencias imprevisibles.

En la otra punta del país, Ekei Inafune, un médico repudiado por aplicar las artes aprendidas entre los bárbaros llegados de Occidente, se ve inmerso en una conspiración que puede acabar con la paz recién instaurada por el nuevo shogún, Ieyasu Tokugawa. Una paz que debe poner fin a más de dos siglos de guerra civil. 

Ambos recorren las cenizas de un Japón apenas pacificado en el que las conspiraciones, la venganza y la ambición de los señores samuráis amenazan con quebrar un frágil equilibrio. Dos vidas que se entrelazan a lo largo del tiempo, hasta confluir en un momento decisivo.
Antes de empezar a comentar la novela en sí queremos hacer hincapié en varios factores importante que hay que resaltar:

Estamos ante una novela inicialmente autoeditada. El autor la escribe, busca quien le corrija y revise el manuscrito, busca portadista y la sube a un portal como Amazón. Y comienza su labor de distribución, como la de cualquier autor autoeditado, con una salvedad: no ha habido spam, cosa que se agradece en grado sumo. El éxito es tal que pronto se sitúa en los primero puestos de su categoría de Amazon y se mantiene durante mucho tiempo.  
No solamente eso, sino que, con gran audacia, el autor la presentó al Certamen de Novela Histórica Hislibris, en varias candidaturas. Al final recibió el premio a Mejor Autor Novel 2015, convenciendo a un jurado habituado a leer novela histórica y bastante exigente.


Poco después, el autor firma con Suma, de PRH y publica una nueva novela, Hijos del dios binario, un thriler futurista muy interesante que muestra la versatilidad del autor. No contentos con eso, la editorial decide reeditar en papel la novela y vuelve a ser un éxito de gran importancia. 


Ahora que está a punto de salir su nueva novela histórica sobre Japón, Ocho millones de dioses, su regreso a ese mundo que tan bien conoce, quiero analizar para los lectores qué es lo que ha llevado a este autor y a su primera novela desde el abismo de los miles de libros autoeditados en Amazón hasta situarse y mantenerse entre las 10 más vendidas de su categoría durante un año y alcanzar el sueño de la inmensa mayoría de ellos: firmar con una gran editorial.

La primera causa creo que es la obra en su conjunto. Estamos ante una novela histórica que nos traslada al mundo medieval japonés, un campo que está en auge. Los jóvenes otakus de hace una década han madurado y siguen fascinados por una cultura, una historia y unas costumbres tan diferentes al mundo occidental. Esa fascinación hace que al crecer el individuo se busque también una lectura más madura, más profunda y que, mucha gente que no se ha sentido atraída por el manga, pero que siente curiosidad por ese país vea en la novela histórica un camino para hacerlo. Por otra parte, es lógico que los antaño otakus que devienen en escritores escriban sobre aquello que les fascina y les entusiasma, sobre aquello que desean conocer y contar. Así nos vamos encontrando novelas y relatos que nos trasladan en alas de la imaginación y la lectura al siempre fascinante mundo de los samuráis.

Pero todo esto no pasaría de una simple anécdota y la novela no habría descollado tanto si no fuera por algo más. Y ese algo más lo encontramos en factores como el argumento y la trama. Este posee todos los ingredientes que han cautivado a los lectores a lo largo de toda la historia de la literatura: el joven heredero despojado, el sirviente instructor abnegado, el maestro, confrontaciones bélicas, acción, aventura, intrigas políticas, amores… pero aquí David va más lejos y nos regala una trama perfectamente urdida en la que no hay ningún cabo suelto y cada personaje tiene una función clave en el devenir de la historia. Complicada y a veces enrevesada, nos va llevando de emoción en emoción hacia un final decisivo, inquietante y muy atractivo que nos hace cerrar la novela con un suspiro de satisfacción.

Respecto a los personajes, David sabe tratarlos con maestría, hacer de ellos personas vívidas y reales, con coherencia y con su propia idiosincrasia, lo que hace que se conviertan  en seres de carne y hueso que trascienden el texto escrito. Todo ello nos lo cuenta con un lenguaje muy depurado, una prosa rica y cuidada, casi poética en ocasiones, un estilo elegante y a la vez sencillo, capaz de llegar a cualquier lector. Esta prosa y este estilo, que ya de por sí evoca el mundo oriental, puede que eche hacia atrás a quien va buscando lecturas fáciles, vocabulario justo y tramas sencillas, pues estamos ante un texto cuidado al detalle, en el que no hay nada apresurado, y hasta las escenas de acción parecen mecerse al compás de una sakura cayendo de su rama.

Esta novela, bien estructurada, con un ritmo pausado y a la vez dinámico, con unas descripciones breves y precisas, pero sumamente evocadoras, es capaz de trasladarnos desde las primeras páginas al Japón feudal. Su trama mantiene la tensión, y unos diálogos coherentes y fluidos hacen que la ambientación nos arrope y no nos sintamos para nada extraños en una cultura tan ajena como puede resultarnos la del país del sol naciente.

David B. Gil es licenciado en periodismo y ha trabajado en diferentes organizaciones políticas y de carácter social, como miembro del consejo de redacción de la revista Trabajo y diálogo social y del programa Espacio de encuentro (Cadena SER), coordinador de revistas quincenales en Bahía información (Grupo de Publicaciones del Sur) y redactor y maquetador en varios medios de prensa escrita (Correo de AndalucíaDiario AS). También ha escrito artículos de opinión y reportajes para el suplemento cultural de medios locales de PRISA.

Como autor, fue finalista del Premio Fernando Lara del Grupo Planeta en 2012 y ganador del Premio Hislibris de Novela Histórica al «Mejor autor revelación» en 2015, ambos por El guerrero a la sombra del cerezo. Redactor editorial para ECC Ediciones, autor de artículos para las publicaciones de DC Cómics en España y Latinoamérica y muchas actividades más que sería muy largo de enumerar. 

martes, 30 de abril de 2019

LA NOCHE, DE WALPURGIS. EL DÍA, DE BELTANE






Se acerca el primero de mayo, fecha ancestral para festejar la primavera, la llegada de la luz, del calor, y el retroceso del frío y las tinieblas. En todas partes se celebran y se han celebrado ritos de fertilidad en estas fechas, las que van desde mediados de abril a mediados de mayo. No en vano nos hemos visto inmersos, hace poco, en unos ritos de resurrección, de regreso del inframundo; y culminaremos este periodo con el día del patrón/dios/santo/ de la agricultura o de la fertilidad. No todos los días emerge la luz de las tinieblas y renace la vida. Por eso su exaltación es algo común a todas las culturas y credos, pues hablamos de pueblos eminentemente agrícolas, y que pretendían, con el renacer de la vida tras el invierno, obtener buenas cosechas, buenos ganados y muchos hijos que ayudaran en las labores agrícolas. Y eso, quizá, sea lo único que tienen en común Walpurgis y Beltane, además de la fecha.

LA NOCHE DE WALPURGIS

Uno de los ritos que acontecen estos días es la llamada Noche de Walpurgis, localizada en el norte de Europa, y focalizada en Brocken, en la sierra de Haz, en Sajonia. Según la tradición, esa noche las brujas se reúnen en torno a Satanás para llevar a cabo un aquelarre. En realidad, esa es la figura a la que se ha evolucionado desde la antigüedad mitológica, ayudada por el cristianismo en su demonización del paganismo y por la literatura, en forma de relatos y cuentos surgidos durante el romanticismo y que tiene su máximo exponente en el Fausto, de Goethe.

Pero su origen es muy anterior, sin duda, y está profundamente entroncado con la mitología nórdica. En estas fechas, en esa cultura, tenían lugar los rituales de fertilidad en honor de la diosa Freya o Valfreya, diosa de la fertilidad, de la lujuria, de la magia, de la guerra y de la muerte. Y se decía que en estas fechas, la diosa recorría la tierra haciéndola germinar en su carro tirado por gatos, seguida de sus doncellas guerreras, las valkirias, trayendo la vida rescatada de los abismos de los muertos, a los que ella podía ir gracias a su capa de plumas de halcón. En esa noche yacía en lo alto del monte sagrado con su hermano Freyr, dios de la fecundidad, de la agricultura y de la naturaleza, para así bendecir el mundo y que la rueda de las estaciones siguiera girando.
Por supuesto, tras la cristianización, fue fácil convertir a la diosa y a sus doncellas en brujas que vuelan junto a gatos negros, a su hermano en Satán, en forma de macho cabrío, y demonizar los ritos de fecundidad, muchos de ellos consistentes en cópulas al aire libre entre mujeres elegidas que representaban a la diosa y hombres que representaban al dios, en aquelarres satánicos.
Debemos tener en cuenta que, mientras la cultura celta no era ningún peligro para la religión cristiana, pues se hallaba ya hace mucho tiempo extinguida como religión bajo la sandalia romana y solo perduraba como folclore en zonas ya muy católicas de Irlanda, Gales, Escocia y Galicia, el paganismo nórdico permaneció como religión hasta bien entrado el siglo XII, y desapareció, no por conversión voluntaria, sino por imposición de los dirigentes. Ese era un peligro real para la Iglesia católica y era el enemigo a vencer, y se venció demonizando a sus practicantes, persiguiéndolos y atacando a sus sacerdotes y sacerdotisas bajo el estigma de «brujas».
Así han ido poco a poco, a lo largo de los años, apareciendo en la literatura germánica medieval como  mujeres que viven en los bosques, expertas en pócimas, conjuros y hechizos surgidos de la magia sheidr. Las tenemos en el Beowulf, en las sagas, en el cantar de Sigfrido, en el de Valtario, y Shakespeare las nombra y define en Macbeth.

EL DÍA, DE BELTANE


Por contraposición a la noche oscura y terrible de Walpurgis, el día se presenta límpido y brillante. Beltane es claramente celta, en honor de Belenos, dios de la fertilidad, de la luz y la vida. A lo largo de todo el continente, independiente de los dioses que habiten cada zona, de sur a norte y de este a oeste, se festeja la llegada de la primavera, se encienden hogueras, se elevan palos cubiertos de flores y ramas, que en su origen fueron fálicos y ahora adquieren la forma de una cruz. Se trenzan coronas de flores que se cuelgan de las puertas de las casas y se queman en el solsticio, para agradecer la fertilidad y la vuelta de la vida. Son muchas las obras literarias que recogen ritos similares en sus páginas, y que basándose en obras como el Mabinogion, recrean una cultura en la que estos ritos están muy presentes.

Bibliografía:
Caro Baroja, Julio (2003) [1961]. Las brujas y su mundo. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-7777-9
Borges, Jorge Luis (1979). Literaturas germánicas medievales. Madrid: Alianza Editorial. ISBN: 9788420638263
H.D’Arbois de Jubainville (1986). El ciclo mitológico irlandés y la mitología céltica. Edicomunicación. ISBN 10: 8476720483 

viernes, 26 de abril de 2019

MUJERES DE ROMA, de Isabel Barceló




Lo primero que voy a comentar es algo que lleva dándome vueltas a la cabeza desde que empecé a leer esta obra, y es lo difícil que se lo ha puesto Isabel a los libreros para colocar el libro en las estanterías. Ellos, tan amigos de clasificar los libros por géneros se van a encontrar con algo inclasificable. ¿Ensayo? Quizá. Isabel expone una visión de la Historia, pero no analiza conceptos históricos ni desvela ningún suceso concreto de la misma. ¿Novela? No, hay varios temas, numerosas historias, épocas, personajes… Vamos descartando. Vamos bien. No es una biografía, ni muchas siquiera, a pesar de que hable de personajes históricos. Tampoco es un libro de viajes. Aunque en sus páginas hay una magnífica guía de la ciudad de Roma, eché de menos un plano para situar a los personajes en la Ciudad Eterna. Así que si no es un ensayo ni una novela ni una biografía… ¿Cómo clasificar Mujeres de Roma? Quizá lo más acertado sea verla como una antología de relatos-crónica, protagonizados, como su título bien indica, por mujeres que nacieron, vivieron o murieron en la Caput Mundi. 

¿Por qué relatos-crónica? Porque Isabel nos narra, sin novelar, sin diálogos de los personajes, solo con su voz, característica y tan sugerente, escenas, momentos escogidos de la vida de mujeres, algunas importantes, otras no, cuyas vidas y vivencias se pueden evocar en las calles, plazas, esquinas o recovecos de la ciudad. Porque si hay alguna protagonista, algo que destaque y que nos aferre al libro, es la ciudad de Roma, desde su inicio y su fundación hasta las últimas épocas. Roma se muestra como el lugar atemporal en el que cuarenta y tres mujeres se hacen presentes y protagonizan esta antología de relatos, aunque no sean cuarenta y tres los relatos que se nos presentan como tales. Isabel, a través de su magnífica pluma, nos lleva y nos trae, nos enseña y nos oculta, jugando con las nieblas del tiempo, aquella escena, aquel instante de la vida de aquella mujer. Y nosotros, desde el primer momento, caemos presa de su embrujo, y como si fuera un fantasma, en este caso el de la Roma pasada, nos lleva a compartir ilusiones, dolor, rabia y tristeza con esas mujeres. 


Mas Isabel no se limita a relatar hechos y anécdotas. Recrea escenas que conmueven, porque se centra en mujeres que amaron y odiaron, fueron amadas y odiadas. Trata temas universales tales como el amor, el odio, la familia, el honor, las pérdidas dolorosas (bien sea Lucrecia perdiendo a su amado Alfonso, bien sea la madre de los Gracos llorando a sus hijos…), mujeres que sufrieron por ser mujeres y mujeres que marcan con su impronta las historias que se leen desde su perspectiva, porque Isabel empatiza de tal forma con sus personajes que estos se convierten en seres de carne que nos narran sus historias tan cerca que parecen hablarnos al oído. Nos atrapa. No nos deja caer ni un segundo, nos sumerge de lleno, y a pesar de que no hay diálogos ni hay personajes que hablen, cada uno de ellos toma forma, relieve, vida autónoma para mostrarnos lo ocurrido. O lo que Isabel, con toda su sapiencia histórica, que es mucha, cree que pudo haber pasado: al fin y al cabo, de eso trata la Historia. Hasta la misma Tarpeya se vuelve humana, normal y cotidiana en su desgracia y en su traición a la ciudad, a la sagrada Roma. 

Su prosa, elegante y culta, nos envuelve y nos hace disfrutar, no ya de lo que se cuenta, sino de cómo lo cuenta. La riqueza de su vocabulario se nutre de esa voz propia, aterciopelada, que te sumerge en lo que te está narrando y, como una segunda Sherezade, encadena un episodio con otro en dieciocho capítulos sin que decaiga ni un momento el interés. Hasta las seis de la mañana me tuvo a mí atrapada una noche en la que no pude parar de leer hasta que lo terminé. 

El libro no tiene anexos interesantes, y como he dicho antes, echo en falta ese mapa de la ciudad que me sitúe en ella a las mujeres de las que nos habla. Cómo quisiera, después de haberlo leído, poder pasear con él por esas calles y colinas y quizá, con suerte, encontrar ese suspiro y ese aroma de la mujer que por allí pasó. Lo que sí tiene, además del índice clásico, es un glosario de las mujeres nombradas y una cronología de los diferentes episodios. Muy útil para, una vez leído, releer una u otra historia. Porque es un libro que se relee, que se disfruta casi más en esa segunda vuelta, ocasional, esporádica y concreta que todos haremos más de una vez. 

lunes, 22 de abril de 2019

WINTER IS COMING. El mundo medieval de JUEGO DE TRONOS, de Carolyne Larrington





«Este libro es lo que ocurre cuando una investigadora en literatura y cultura medieval ve la serie de HBO Juego de tronos y lee la saga de novelas de George R. R. Martin Canción de hielo y fuego».

Carolyne Larrington.


Opinión:
Todos los que me conocen un poco saben que soy lectora asidua de Literatura Fantástica, y más concretamente de la Fantasía Épica. También soy una gran aficionada a la Historia, sobre todo a la Historia Antigua y Medieval. Esas dos aficiones me convirtieron, por supuesto, en lectora de  Canción de hielo y fuego desde su primera publicación en castellano y desde entonces siempre he sentido admiración por Martin y por su obra. No tanto por lo que cuenta, sino por lo que sabe y no cuenta, por cómo funciona su cerebro para urdir estas historias y por cómo ha sabido plasmarlas, de tal forma que ha encandilado a muchos amantes de la Fantasía Épica y de los juegos de tronos.
Por ese motivo, era lógico que un libro que analiza la saga, tanto la literaria como la televisiva, llamara poderosamente mi atención. Sobre todo cuando viene firmado por una historiadora que ha profundizado en las bases históricas de las que bebe para crear la sociedad y la cultura de los pueblos que habitan el mundo imaginario creado por Martin. Carolyne Larrington nos muestra a los lectores que pierden el miedo a leer un ensayo los engranajes, el andamiaje de la vastedad de conocimientos que anidan en esa cabeza de Papá Noel. Porque leyéndolo comprendemos que no hay puntada sin hilo en las novelas de Martin, y que si el Muro nos recuerda al Muro de Adriano, también, en algunas de sus características, nos puede recordar a la Gran Muralla China. Y que si la historia que narra se basa en la Guerra de las Dos Rosas, también se basa en la historia de los hunos, en el mundo árabe medieval, en las ciudades estado italianas y en sus rencillas, en los estados sureños de Norte América de principios del siglo XIX y en tantos y tantos momentos de la Historia que se ven reflejados. También las culturas, las religiones, los hechos y los personajes reales tienen su contrapunto en la ficción.
Eso es lo que esta historiadora inglesa ha desarrollado con extraordinaria minuciosidad en este libro. Con un estilo muy dinámico, nada lento ni pesado, y con una prosa cuidada y a la vez sencilla que hace que se avance la lectura casi sin enterarte, y muy bien traducido, este ensayo se lee en un rato, se disfruta y hace que su lectura sea un paseo interesante tanto por la Historia de nuestro planeta Tierra como por la Historia de ese mundo creado por Martin, a imagen y semejanza del nuestro.

La estructura del libro, basada en la geografía del Mundo Conocido, como se le llama al espacio físico donde Martin sitúa a sus personajes, hace que el lector de fantasía poco acostumbrado a leer ensayos, pero que sí es seguidor de la saga, se ubique rápidamente en un mundo conocido para él, en un espacio geográfico que domina y por el que la autora va a ir guiándole, mostrándole el reverso histórico de situaciones que conoce bien, desde la famosa Boda Roja al Muro, la Guardia Negra o los dothrakis. Es sumamente interesante ver a lo largo de las páginas cómo Martin ha sido capaz de aprovechar todo lo que ha pillado a mano para dar forma, para dar coherencia y verosimilitud a lo que nos contaba. Y quizá en esos vastísimos conocimientos sobre la Historia y la cantidad de documentación que ha tenido que dominar, pero que no se muestra en ningún momento, esté en parte el secreto de una obra que ha encandilado a gran cantidad de lectores y de espectadores.


Mención aparte merece la edición del libro. Resulta muy grato encontrar editoriales que cuidan al máximo el producto que tienen entre manos y ofrecen a los lectores un libro que por sí mismo ya vale la pena tener: una muy buena traducción, una corrección esmerada, calidad de papel suficiente como para soportar la cantidad de ilustraciones, casi una por página, que decoran el libro, convirtiéndolo en una pequeña joya. Y Todo eso ofrecido por veinte euros, precio más que accesible. Tanto las fotografías de las ilustraciones antiguas como las creadas exprofeso a todo color tienen una gran calidad y hacen que se disfrute mucho la lectura. Así mismo, los mapas que aparecen al principio de cada capítulo y los apéndices, glosarios y bibliografías aportan un valor añadido que aún lo enriquece más.


Ah, y el detalle de señalar cuándo nos destripa alguna cosa de los libros o de las series para quienes no han llegado todavía a esos puntos es una idea estupenda.
Siempre, cuando acabo una reseña, me planteo si recomendaría este libro y a quién. En este caso, sí, es un libro que recomiendo mucho. ¿A quién? Por supuesto a todo seguidor de la saga, tanto de los libros como de la serie. No es necesario haber leído las novelas para disfrutar del ensayo, ni haber visto la serie, si se es de los lectores. Todo seguidor de Canción o de Juego de tronos va a disfrutar mucho descubriendo los ases que se guarda Martin en las mangas, y de dónde ha sacado cada cosa.





sábado, 20 de abril de 2019

VUELVO A LA CARGA

Al final me he decidido a retomar el blog.

No sé por cuanto tiempo podré mantener la idea. Es mucha la tarea que tengo por delante, pero a pesar de ello, creo que ha llegado el momento de sacudirse de encima las pulgas y volver al tajo de la escritura.

Que nadie se alarme, no voy a dedicarme a la escritura creativa, no es lo mío. Ni poemas, ni relatos, ni, mucho menos, novelas van a asomar la patita por aquí. Seguiré con aquello en lo que me siento a gusto: artículos sobre literatura, sobre mitología y reseñas.

Por supuesto, seguiré con mi trabajo en Teloseditamos como correctora y lectora profesional, y escribiendo entradas para el blog.

También le debo muchas entradas de mi espacio Queridas Palabras al blog de Pegando la Hebra, con el que quiero cumplir semanalmente, y bastantes al blog de Hislibris, donde irán a parar todas las relacionadas con la Historia, además de las colaboraciones puntuales que realizo  en la revista Desperta Ferro.

Así que,  de momento, en este blog se van a alternar las entradas que publiqué en el extinto Vals de la Araña junto con nuevas entradas y reseñas que tengo pendientes de escribir, ya que pienso que más vale tarde que nunca, aunque sean libros leídos y presentados en los últimos años.

Muchas veces no he escrito la reseña o el artículo por la pereza que me daba remozar y actualizar el blog, pero la verdad es que era más dispersión que otra cosa. Son muchos frentes abiertos que he dejado en suspenso, pero que quiero retomar como antes, así que, de nuevo, aquí andamos. 

Espero no aburriros demasiado y sí, por esta vez, tener algo más de constancia y que no me vuelva a caer un leño encima, como cada vez que pienso en retomar el blog.

En fin, gracias a todos por venir, si es lo que os apetece.