lunes, 19 de agosto de 2019

BRIAN ALDISS


Esta entrada la publiqué hace dos años en la web El vals de la araña. 
Sigo sintiendo lo mismo respecto a estas estupendas novelas y su autor. 

QUE LA TIERRA TE SEA LEVE, BRIAN ALDISS

El domingo me sorprendí al conocer la noticia de la muerte de Brian Aldiss. Sé que no debería hacerlo, pues era ya muy mayor (noventa y dos años y un día) y hace muchos años que lo conocí como lectora. Pero en realidad, más que sorprenderme, me ha dolido. Me duelen siempre las noticias de la muerte de escritores que me han llegado con sus textos, aunque sea ley de vida y tenga muy claro que nadie es eterno.

Brian Aldiss me marcó. Leí primero La nave estelar y me dejó con muchas ganas de más. Esa nave a la deriva, en la que la Historia ha desaparecido, en la que hay tribus de humanos en diferentes grados de civilización aislados entre ellos, me pareció fascinante en su momento. También es cierto que aún no había leído a Robert A. Heinlein y su planteamiento me pareció novedoso. Leí después otras obras suyas que no me acabaron de gustar, como Frankenstein desencadenado. Pero cuando decidí darle una oportunidad a Heliconia, allá por 1990 me reconcilié con él. Reconozco que no es una lectura fácil. Su estilo es denso, literario, un tanto barroco, bastante alejado de lo que suele ser habitual en el género. Sus personajes no tienen el protagonismo de otras novelas de la época, pues son meros utensilios para profundizar en lo que a él más le interesaba en ese momento: la creación de mundos y civilizaciones, la adaptabilidad del hombre en conjunto, como sociedad a un entorno que varía de forma paulatina y radical. Brian Aldiss escribe casi un tratado sobre la formación de las culturas y las sociedades en un mundo en el que las estaciones son muy largas (sí, en Heliconia duraban siglos mucho antes de que en Invernalia temiesen la llegada del invierno) y las civilizaciones nacen, crecen y mueren al compás de los cambios climáticos. Civilizaciones que tienen que adaptarse a la desaparición de elementos vitales y la aparición de otros nuevos. Plantas y animales cambian y el hombre el que debe adaptarse a todos esos cambios tan brutales. Como estudiosa de las religiones antiguas y su evolución, el concepto que utiliza de la Historia me interesó mucho, pues integra las religiones en sus civilizaciones de una forma muy lógica y dándoles una importancia clave, algo que también aparece en La nave estelar y con mucha más fuerza en Heliconia. Es curioso cómo, a pesar de que no sea un autor de personajes, pues estos quedan un poco desdibujados y un tanto planos, la forma que tiene de utilizarlos como vehículo conductor de la trama y la narración me resulta interesante. Personalmente creo que Aldiss le da al tema sociológico una mayor importancia que a la trama en sí. Y ya es difícil que un autor que hace eso consiga gustarme.

Pero yo me he lanzado a hablar de una de las trilogías que más se me han grabado en el recuerdo y apenas he hablado de él. Brian Aldiss, para quien no le suene de nada este señor, es un escritor inglés de Ci-Fi, perteneciente a la llamada «Nueva Ola». Condecorado en el ejército inglés, al que perteneció hasta el fin de la II Guerra Mundial, se hizo librero tras ella y comenzó a escribir. Fue ganador de premios como el Hugo, el Nebula, el John W. Campbell y el Pilgrim. No me extiendo en ello, pues en la Wikipedia y en muchos otros sitios encontraréis los detalles, y seguro que habrá muchos obituarios —eso espero, creo que lo merece—, todos mejores que este mío, que los recojan.
En los años sesenta, tras publicar en 1958 La nave estelar se gana el respeto del público con sus relatos y sus novelas, sobre todo en la época de colaboración con Ballard, tras la cual experimenta con nuevas formas de narración que no son muy bien recibidas por los lectores y que hacen que sus ventas bajen mucho, hasta que en los años ochenta publica su trilogía Heliconia, de la que he hablado antes.
¿Qué es lo que hace que este señor sea tan importante en la Ci-Fi? Pues son varias cosas. Seguro que cada autor de reseña o artículo comenta lo que más le interesa o lo que a sus ojos tiene más importancia, y eso es lo que yo voy a hacer. Al fin y al cabo, esto es solo un pequeño homenaje de una lectora a alguien que le ha hecho disfrutar mucho con sus novelas. Para mí su importancia reside en que publica Non Stop —traducida por Nebulae como La nave estelar en uno de los grandes destripes de la literatura— en 1958. Esta novela se podría considerar una precursora de esa «Nueva Ola» de la Ci-Fi que se desarrolló plenamente a finales de los sesenta y sobre todo en los setenta y de la que Aldiss fue uno de los grandes maestros y que alcanza una altura considerable con Heliconia. En este periodo nos encontramos obras más mentales e introspectivas, más enfocadas al hombre y a su psiquis, a su evolución como ser humano que a la aventura y la ciencia. La suya es una Ci-Fi más encaminada a la sociología como ciencia que a otras ciencias más exactas como pudiera ser la biología, la medicina, la farmacología o las ingenierías. Y eso me gusta. Ese concepto de nave generacional, que se da también en cierta forma en Heliconia, si consideramos como tal todo el planeta, nos muestra más que la evolución del sujeto, la de la sociedad en sí. En Heliconia aún se pone más de manifiesto con esa nave en órbita que registra y analiza la evolución de las distintas civilizaciones del planeta.
El tiempo pasa. El tiempo ha pasado desde que leí por última vez a Aldiss y en ese tiempo estoy asistiendo al ocaso de las generaciones de pioneros. Fueron grandes, se atrevieron a innovar, a buscar, más allá del espacio exterior, la última frontera. Fueron hasta el infinito y más allá y nos trajeron miles de historias que nos hicieron soñar.
Ahora se nos ha ido uno de los grandes. Gracias por todas tus historias, maestro.

Que la tierra te sea leve.

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